Toda España estaba con el corazón en la garganta y en las calles de todo el país, las gentes imploraban a los criminales de ETA que no mataran a Miguel Ángel Blanco. No sirvió de nada porque los amigos de Sánchez no entienden de moral y menos de compasión. Los hijos de puta que maquinaron esta barbaridad y los hijos de puta que realizaron el vil crimen no dudaron un solo momento en matar a Miguel Ángel.
​Tenía 29 años y era concejal del partido popular en la localidad de Ermua. Este fue su delito y que además era un joven que al no temer nada no tenía ninguna precaución extrema y esto le hizo candidato a ser secuestrado y asesinado a las pocas horas de interceptarlo cuando se bajaba del tren
Las peticiones de la banda para su liberación eran inadmisibles de cumplir, pues suponían secuestrar a todo un estado. Pedían el reagrupamiento de presos en cárceles vascas y si en 48 horas no se hacía efectiva dicha petición, ejecutarían al joven ¿Les suena?
Según el informe de los forenses que realizaron la autopsia y que pone los pelos de punta, los autores materiales del horrendo hecho,»Txapote» y «Amaia», tuvieron muy en cuenta que el secuestrado sufriera lo máximo posible y que además se diera cuenta de su propia ejecución. Le pusieron de rodillas y con las manos atadas a la espalda le dispararon dos tiros a «cañón tocante», expresión técnica que indica que le fue apoyada la bocana del arma contra su cabeza.
Realizaron el hecho con un arma de calibre pequeño, un 22 milímetros, calibre, por otra parte, no utilizado por la banda en sus atentados. Posiblemente, se eligió para que la agonía fuera más larga, de hecho y según el propio informe forense, el primer disparo no le mató. El segundo con el cañón tocando piel y debajo de su oreja fue el que le causo no una muerte instantánea, como querían estos perros criminales, pues se sabe que cuando dos ciudadanos que paseando a sus perros encontraron el cuerpo del edil caído de bruces aún estaba con vida. Trasladado al hospital Nuestra Señora de Aránzazu, ingresa sumamente grave y muere a las pocas horas. Estos son los hechos.
Pero también es necesario contar que dado que los cachorros de ETA, los amigos de Sánchez, se dedicaban continuamente a vandalizar la lápida de Miguel Ángel en el cementerio de su localidad, la familia decidió trasladar sus restos al camposanto de la localidad de nacimiento de su madre en un pueblecito de Orense. Todo esto es asqueroso ¿Verdad?
Pues para más escarnio si cabe, el mamporrero, malnacido y palanganero de Lola, la ex fiscal general del estado, que ha tenido que dimitir, la pobre, por estar malita, un tal Álvaro García Ortiz, lo primero que ha hecho al estrenarse en el cargo de nuevo fiscal general es anunciar que los delitos que se imputan a: Mikel Anza, María Soledad Iparraguirre e Ignacio Miguel García Arregui, como autores intelectuales del tremendo crimen, han prescrito.
¿Se puede ser más miserable? ¿Se puede ser peor persona? Señor García Ortiz, usted juzga, toma y da lecciones de justicia, pero no engaña a nadie. Es usted un triste peón del «engranaje» así entre comillas como decía su corrupta antecesora, y es usted un indeseable y un mal nacido que sin lugar a dudas será juzgado, ojalá sea pronto, y castigado por un Dios que seguro usted ni conoce ni cree y que le llevará a un infierno donde eternamente se abrasará acompañado de todos los malvados que en el mundo han sido incluidos los asesinos del pobre Miguel Ángel Blanco, que en Gloria del Padre esté.
Alejandro Descalzo ( El Correo de España )