Hoy quiero hablar de la infoxicación a la que estamos sometidos en este mundo moderno, y, qué duda cabe que se ha acentuado en este último año de ‘plandemia’. Tanto es así que…una vez que se analizan tan sólo por encima, las noticias, los datos y los informes, la pregunta lógica que aparece a cualquier persona normal es, ¿ Quién sabe ahora lo que es verdad y que no lo es?

Ha habido y hay, tantas organizaciones que acaban en “por la verdad”, que se podría decir que esa sagrada palabra comienza a ser vulgarizada

 En este año ha habido tantas iniciativas, plataformas, movimientos sociales, iniciativas ciudadanas, vecinales y de barrio…Ha habido y hay, tantas organizaciones que acaban en “por la verdad”, que se podría decir que esa sagrada palabra comienza a ser vulgarizada. Es como compararlos con los insultos tan usados por las derechas y las izquierdas de nazi, fachas, fascista o racista, que de tanto usarlo, pierden fuerza y significado. Ya nadie sabe quién es fascista o quien no lo es. Pues aquí pasa igual.

Si nos ceñimos a los resultados por eso de lo que dicen los economistas y matemáticos de que, “lo que no son cuentas son cuentos”, hace un año cuando comenzó la ‘plandemia’ había más rabia, mas protesta, mas disconformidad… Y ahora tras todas esas “experiencias” agotadoras sin materialización de las ideas, hay más sumisión, más claudicación, más resignación…Se podría decir que quizás hay más nivel de conciencia….si…….pero desde luego mucho menos nivel de protesta… Entonces… ¿Qué ha pasado?

El análisis desde luego da para otro artículo que seguro estoy no gustará algunos

 Hemos visto noticias y videos de Austria, Alemania, Francia, Rumania, hasta de nuestros vecinos italianos! Todos protestando….pero, ¿Y aquí? Nos encontramos ante una situación nunca antes vista en España. Con un nivel de pérdida de libertades sin precedentes en democracia y con el menor nivel de protesta. El análisis desde luego da para otro artículo que seguro estoy no gustará algunos.

Pero de momento hemos visto que hay cientos de miles de autónomos en España……pero convocan una reunión y van 20; hay decenas de miles de hosteleros en España….pero convocan manifestaciones en honor a sus colegas suicidados y van unos cientos…; hay miles y miles de personas en Madrid contra la ‘plandemia’…pero se convocan concentraciones y van 10; los taxistas ya no hacen ruido; los ganaderos y agricultores solo aparecen simbólicamente; los pescadores o mineros no sabemos si existen, igual que los trasportistas…y los sindicatos en sus oficinas subsidiadas esperando recibir órdenes o que se les acaben los vales de comidas. Y  lo que no son cuentas son cuentos. A donde va una sociedad que solo habla y no actúa. Que sólo habla de lo que le gustaría ser o hacer y no es ni hace.

El sistema ha muerto y con él debe nacer algo nuevo que solo podrá venir con mensajes nuevos

 Desde luego es para pensar que hay una maniobra extraña, una trama maquiavélica detrás de cualquier atisbo de revolución real….que está a toda máquina trabajando para desactivarla…Y aquí nadie se entera. Unos que centran todo el mensaje y “acciones” con visión global y universal, como si al globalismo se le pudiera combatir desde posiciones globalistas; otros, los peores, que detrás de un mensaje que la sociedad desesperada quiere oír, son oportunistas para conseguir sus objetivos, exclusivamente personales. Y esos, amigos míos, también son el enemigo. Quizás peor aún. Pues son traidores.

Desde aquí hago un llamamiento al razonamiento, a la reflexión de si se está haciendo bien o mal. Pues resulta que los 350 diputados, unos de una forma y otros de otra, nos dicen que protestas hay que hacer y que protestas no. Dependiendo de cómo les interese a ellos te dicen si son legítimas o no lo son.

¿Pero no os dais cuenta que ninguno, ninguno exactamente en esta dictadura global, está saliendo a la calle a pedir a los españoles que se levanten y que digan basta? Y esto…es un claro ejemplo de lo que está pasando: el sistema ha muerto y con él debe nacer algo nuevo que solo podrá venir con mensajes nuevos, con formas nuevas, con gente nueva y con políticas nuevas.

No hay otro camino.

Ignacio Vega ( El Correo de España )