A FRANCISCO FRANCO EN EL DÍA QUE PROFANARON SU TUMBA

Los ángeles con espadas
en las jambas de la puerta,
nos vamos contigo Franco
tocando dianas de alerta.

La tierra que entrelazara
tu cuerpo como un anillo
en este octubre de lluvias
se va contigo, Caudillo.

Se marchan muros, vitrales,
la roca vuelta absidal,
te acompañan los altares:
¡ descanse mi General !

Las cenizas expectantes,
formando un postrer connubio,
te escoltarán desafiantes,
al solar de Mingorrubio.

Y ese polvo enamorado,
que aún tiene y tendrá sentido,
deja los féretros yermos,
para honrarte agradecido.

Suma el séquito de espectros,
más vivos que los que viven,
los caídos por España,
que en gloria tu nombre escriben.

Resuenan himnos antiguos,
flamea al sol la bandera
y un juramento se escucha:
¡ reirá la primavera !

Alzó la lápida pétrea,
tomó el cielo por asalto,
y se cuadró ante el cortejo,
José Antonio, brazo en alto.

No han de quedar impasibles,
los que formamos tu tropa,
¡ reclútanos nuevamente,
Espada limpia de Europa !

Dicen que se fue del Valle,
que se cumplió el deshabite,
yo digo: ¡ tened cuidado
no sea que resucite !.

Antonio Caponnetto

El Correo de Madrid