A LA CRISIS A GOLPE DE IMPUESTAZOS

Trump no es santo de mi devoción pero hay que reconocer que económicamente lo está haciendo de maravilla. El Producto Interior Bruto yanqui crecía al 2% en 2017 y ahora lo hace al 4,2%. Su economía no sólo es la más grande de Occidente, lo habitual desde hace 80 años, sino que coyunturalmente es la más vigorosa. ¿Ha hecho magia el malencarado marido de Melania? No. Se ha limitado a poner en marcha la receta de Reagan, el mejor presidente del último siglo: bajar impuestos a trote y moche.

El de Sociedades pasó en diciembre de un confiscatorio 35% a un más que razonable 21%. Resultado: Wall Street bate récords en las series históricas, los ingresos en las arcas federales no se han resentido y los estadounidenses, tan contentos con más dinerito en el bolsillo. Sánchez es mejor persona que Trump pero no es más listo, ni de lejos. Ya le gustaría. La historia macro de sus menos de 100 días se resume en unos guarismos que causan escalofríos: cuando okupó u ocupó (elijan ustedes) Moncloa nuestro PIB engordaba a un ritmo del 3% interanual.

Ahora, 94 días y 94 noches después, crece al 2,7%. Sólo en su primer mes de mandato se fugaron de España 11.000 millones, que se dice pronto. A este paso en año y medio nos iremos al 1% tras haber destruido 300.000 ó 400.000 puestos de trabajo. Éramos pocos… y parió Podemos. El peaje en la sombra que le impuso el comunista Iglesias, lo pagará el socialdemócrata Sánchez con una ensalada de impuestazos que nos va a dejar tiritando a los españolitos. Y no precisamente a «los ricos» que disponen de mil y un instrumentos financieros para pasarse el megasablazo por el arco del triunfo.

¿O es que acaso son multimillonarios los millones de currantes que tendrán como regalo de Navidad un encarecimiento gradual del diésel del ¡¡¡31%!!!? Tampoco somos precisamente sosias de Amancio Ortega los ciudadanos a los que nos robarán hasta el 35% de nuestras pequeñas ganancias en acciones, fondos de inversión o planes de pensiones. Ahora es, como mucho, un 23%. Por no hablar de los muertos, que tendrán que apoquinar un pastizal desde el más allá gracias a un atraco a mano armada llamado Impuesto de Sucesiones. Dios quiera que me equivoque, pero me temo que éste hará bueno a ZP.

Eduardo Inda ( La Razón )

viñeta de Linda Galmor