A LA MEMORIA DE UN AVIADOR FALLECIDO

¡ Oh ! Me he desligado de los ásperos bordes de la Tierra y he bailado por los cielos en risueñas alas plateadas.

He subido hacia el Sol, y me he unido a la alegría de las nubes atravesadas por su luz y he hecho cientos de cosas que no habéis soñado jamás, he virado, me he elevado y me he balanceado allí en lo alto, en el luminoso silencio.

Surcando el cielo, he perseguido al viento aullador y he propulsado mi ansioso avión por los infinitos pasillos de aire…

Allá, allá en el más alto y ardiente cielo he alcanzado fácil y elegantemente las alturas barridas por el viento donde nunca antes llegó la alondra ni el águila.

Y mientras mis sentidos se elevaban en silencio he rebasado la alta e inviolable santidad del espacio, he extendido la mano y he tocado la cara de Dios.