La Feria de Abril atrae el foco mundial a la ciudad de Sevilla durante unos días magníficos de primavera.  Y vaya Feria está siendo la de este año después de dos años de parón por el Covid. La gente tiene ganas de divertirse y echar la casa por la ventana. La libertad que nos ha robado la pandemia y la infame gestión de Sánchez no tiene precio.

La Feria no escatima en colorido, en belleza y en buenas noticias. Sevilla, sin duda durante el día, con la gente que se pone guapa (la corbata es obligatoria hasta para el ministro Garzón) y con los caballos hacen que Sevilla durante unos días sea el sitio más bonito del mundo.

Este año los toreros han sido grandes protagonistas con un récord de salidas por la Puerta del Príncipe de la Maestranza. También han visitado la feria algunos políticos pues la campaña de las elecciones autonómicas andaluzas ya está en marcha. Y nadie mejor, ni más guapa que Macarena Olona en la Maestranza con Morante de la Puebla vestido impecablemente de corto. Y es que a Olona, Andalucía le sienta estupendamente.

Pero la Feria también nos ofrece alguna escena surrealista como la del encorbatado Garzón atiborrándose de langostinos, jamón y cerveza que pretende limitar o prohibir desde su Ministerio que de nada sirve (no tengan miedo a que prosperen sus tonterías).

Pero la escena más interesante es la del actual presidente de la Junta de Andalucía y candidato del PP, Juanma Moreno, en la caseta de UGT. Un Juanma todo sonrisas.

La foto nos lleva a una reflexión y no a la habitual denuncia de los complejines del PP sino hacia algo más profundo y que refleja lo que nos va a deparar el futuro inmediato.

 Con las elecciones andaluzas empieza un tiempo electoral que va a durar algo más de un año.  Elecciones en Andalucía en junio, municipales y autonómicas en mayo de 2022  y pocos meses después, hacia las Navidades, las elecciones generales. Estas últimas elecciones cierran el ciclo electoral que se inicia ahora y  que debería señalarle a Sánchez la puerta de salida para dejar en nuestra memoria democrática unos años infames de retroceso en todos los campos.

Juanma refleja las dos almas del PP en su esplendor más contradictorio. Por un lado, el PP electoralista, el de los eternos guiños y sonrisas hacia los sectores de la izquierda; incluso a lo más ineficiente y corrupto de estos sectores, como son sin duda los denominados sindicatos de clase (CCOO y la UGT del alma mía), correas de transmisión de sus verdaderos patronos: los partidos políticos de la izquierda.

Pero al mismo tiempo, tratarán de vendernos el PP más eficiente, el mejor gestor, la gente más preparada de España para sacarnos de la crisis social y económica cuyas tremebundas consecuencias pronto se harán realidad para muchísimos más españoles.

Entre tanta sonrisa y política de piñón fijo se colocará VOX a quien le importa poco el turnismo tal y como se ha planteado hasta ahora. Lo ilustró muy bien Abascal en su discurso de la moción de censura al afirmar que entre el último ministro de Hacienda del PP y la actual del PSOE, solo existe una diferencia: una vocal de sus apellidos, porque sus políticas son idénticas.  Y esto es lo que viene a cambiar Vox.

El PP sigue —o no puede por aquello de mantener el espacio político—  ponerse al día sobre las inquietudes, por no llamarle desesperaciones de gran parte de la sociedad española. Esta incapacitado para abandonar el tactismo y plantearse un cambio radical de la cultura política de España.

Volveremos al turnismo siniestro por el cual el PSOE lleva a España a la bancarrota y el PP la medio saca de la misma sin tocar en absoluto las causas de la bancarrota.  De las más importantes causas de la bancarrota es el entramado sindical que tenemos en España que condena a nuestros trabajadores al inmovilismo legislativo, a la temporalidad, a rentas bajas del trabajo, a trabajar lo menos posible y a soñar en ser funcionarios. En conclusión: con estos sindicatos, ni media sonrisa.

No son el futuro de España, sino una parte esencial del problema.

Luis Usúa ( La Gaceta )