Ni el flujo periódico de informaciones sobre irregularidades fiscales de Don Juan Carlos, ni los ataques constantes de Unidas Podemos, aprovechando la plataforma del Gobierno, y de los independentistas catalanes, instalados en la complacencia socialista, impiden que la mayoría de los españoles prefiera la Monarquía como forma política del Estado, frente a la República.

El resultado de la encuesta de GAD3 para ABC es inequívoco: más del 55 por ciento de los encuestados se decanta por la opción monárquica, frente al 37 por ciento, que quiere un régimen político republicano. Se trata solo de una opinión, no de una estimación de voto para un hipotético referendo sobre la forma política del Estado, en el que, si se produjera, los resultados serían, con toda seguridad, mucho más favorables a la Monarquía.

El barómetro ofrece varias imágenes relevantes que demuestran que la percepción ciudadana sobre la Corona es heterogénea, pero converge en un estado de confianza general hacia la figura de Felipe VI. De hecho, más del 66 por ciento de los encuestados valora mejor al Monarca en comparación con la clase política y esta fiabilidad en la persona se transmite a la propia institución monárquica.

Son tiempos en los que los ciudadanos quieren ejemplaridad y transparencia a cambio de su lealtad, un intercambio de valores del que no se sustrae ninguna monarquía parlamentaria europea. Y Felipe VI ofrece a los ciudadanos, a pesar de las adversidades originadas por el pasado privado de su padre, un testimonio fiable de buen hacer al frente de la Jefatura del Estado.

Las edades de los encuestados también tienen una lectura relevante sobre la opinión acerca de la Corona. Los más jóvenes, entre 18 y 29 años, se decantan por la forma republicana de manera mayoritaria, pero en los siguientes tramos de edad es la monárquica la preferida.

Especialmente significativos son los apoyos que la Corona recibe entre los mayores de 65 años, hasta el 68,8 por ciento, lo que se explica por el valor histórico de la Monarquía española como el factor esencial del reencuentro entre españoles y de la consolidación de la democracia.

Los que deberían ser más sensibles a la ‘memoria democrática’ que quiere imponer el Gobierno son los que, por su propia memoria personal, más se agrupan en torno a la institución monárquica como aglutinante de la concordia y la convivencia.

La desvinculación generacional de los jóvenes con la historia reciente de España y con el significado profundo de un largo periodo de paz y democracia, los hace sensibles a la seducción por mensajes populistas sobre el paraíso republicano, pero las experiencias republicanas en España han sido desastrosas, por más que la izquierda quiera reescribir la historia.

Es significativo el dato de que una mayoría corta de los encuestados que se declaran votantes del PSOE apoye la forma republicana. El PSOE es el partido que debería moderar a la izquierda en su conjunto y mantenerla en los límites del orden constitucional.

Tanto jugar los dirigentes del PSOE con el fuego populista e independentista ha hecho que algunos sectores del voto socialista se sumen a postulados de ruptura constitucional.

Por la derecha, el respaldo a la Monarquía es abrumador entre los votantes del PP y de Vox, por encima del 90 por ciento, y contundente entre los de Cs, con el 76 por ciento. La izquierda no puede luego quejarse de que sea la derecha la que se ‘apropie’ de los símbolos del Estado.

Lo que sucede es que la izquierda los abandona y alguien debe recuperarlos.

ABC