A QUÉ LE LLAMARÁN » HOMBRE DE ESTADO »

En esta hora tan difícil para Alfredo Pérez Rubalcaba y su familia hay que recordar lo mucho bueno que ha hecho por la convivencia en España. Ha ocupado cuatro ministerios distintos entre junio de 1992 con Felipe González como presidente y julio de 2012 con Rodríguez Zapatero en esas funciones.

Entró en el Gobierno como ministro de Educación y Ciencia y, un año después, se convertía en ministro de la Presidencia y de Relaciones con la Cortes, época en la que fue por primera vez portavoz del Gobierno. Eran aquellas ruedas de Prensa en las que negaba toda relación del Gobierno con los GAL…

Pero lo que yo más recuerdo de mi paisano Pérez Rubalcaba fue su actuación tras los atentados terroristas del 11-M. Aquellas horas trágicas para España en las que los SMS volaban llamando a manifestarse ante la sede del PP, aquella jornada de reflexión flagrantemente violada por el PSOE que necesitaba a toda costa aprovecharse de los muertos y, finalmente, aquel Alfredo Pérez Rubalcaba que la víspera de las elecciones salió a decir «Merecemos un Gobierno que no nos mienta».

A mí me hubiera gustado ver el 13 de marzo de 2004 al Pérez Rubalcaba tan callado de los últimos tiempos desde que se incorporó a la Universidad Complutense denunciando las infinitas mentiras del secretario general de su partido, cargo que él mismo ha ostentado. Eso es lo que haría un verdadero hombre con altura de miras que se preocupa por el bien del común. Pero él ha preferido guardar silencio y ya no va a poder hablar para decir lo que piensa.

Pues con todo y con eso, ayer eschuché varios comentarios en los que se exaltaba a Pérez Rubalcaba como un hombre de Estado. ¿Qué cualidades entenderán que adornan a un ciudadano al que se titula así? A mí se me escapa. Porque apenas escuché glosar la tarea más importante que hizo Rubalcaba en los últimos años, cuando en el ocaso de su actividad política pactó con Mariano Rajoy las medidas necesarias para garantizar una pacífica y ordenada sucesión en la Corona. Porque el Rey es la encarnación de España. Y quien procura su bien, busca el de todos los españoles.

Ramón Pérez-Maura (ABC )