¿ A QUE NO TE VAS ?

Por boca de Rocío Jurado y mucho antes de que Fernández Ordóñez dinamizara por lo civil lo que ahora se conoce como resolución de conflictos, Manuel Alejandro y Ana Magdalena nos enseñaron lo difícil que resulta tomar una decisión de las de portazo, carretera y manta.

«A que no te vas,/ a que sigues aguantando aquí a mi lado,/ lo que tengas que aguantar», dice la letra de una canción que incluye estrofas -«A que no te vas,/ a pesar de lo que sabes que yo hago (…)/ porque en realidad/ tú prefieres estas cartas que te he dado/ a quedarte sin jugar»- que representan un atinado tratado académico sobre el principio ético del mal menor. El que canta ahora es Pedro Sánchez, fuera de plano y de plasma, y el que aparece en el quicio de la puerta es Emiliano García-Page.

El presidente de Castilla-La Mancha logró el pasado mayo una mayoría absoluta que le garantiza tres años largos de sosiego parlamentario y blindaje regional, más de los que va a tener Pedro Sánchez con ERC, formación que cualquier día de estos se pone en modo tonadillera, sardana mix, y le canta a Sánchez la misma copla de Manuel Alejandro que el presidente en ciernes y en funciones interpreta ahora en play black, metido en el papel de la más grande.

La chulería va por barrios y por ciclos, sobre todo entre quienes presumen de lo que carecen. García-Page, en cambio, va sobrado de apoyos y de sosiego. Lo de ayer, su pellizco de monja a Pedro Sánchez, de naturaleza cautelar, fue una sobreactuación, con la gravedad de dejarlo por escrito.

El presidente de Castilla-La Mancha es también secretario general de una federación que aporta nueve diputados al Grupo Socialista del Congreso. Bien está que sus señorías socialista-castellano-manchegas voten mañana y el martes a favor del candidato Sánchez, por confianza, compañerismo y ver qué pasa.

Sin embargo, la previsible quiebra de los principios que ayer se tomó la molestia de imprimir en un papel -«lo que afecta al conjunto de España debe ser objeto de valoración y votación de todas y de todos los españoles», «cualquier relación de bilateralidad tendrá que serlo con todas las comunidades autónomas por igual», «no se pueden hacer consultas de territorios por separado»- le obligaría a ejecutar una ruptura que ayer adquirió un carácter genuinamente contractual.

 O sus nueve diputados se revuelven contra Pedro Sánchez o es el propio Page el que coge la puerta y, fuera de quicio, se aplica su propia relación de unilateralidad.

Jesús Lillo ( ABC )