A VUELTAS CON EL TÁXI

A estas alturas de la democracia española -las primeras elecciones libres fueron el 15 de junio de 1977-, todavía no tenemos regulado el ejercicio de la huelga. No existe un texto legal que permita definir y delimitar claramente los derechos de los huelguistas frente a los del resto de ciudadanos.

Los taxistas en Madrid están atentando contra la libertad de otras personas, al mismo tiempo que cavan su propia tumba. Lo más perverso es que entienden la negociación como el «todo o nada». Y eso, en este sector, como en otros muchos, ya no será posible.

Como no lo está siendo para el pequeño comercio o para quienes nos dedicamos a informar. Probablemente, les corresponda buen porcentaje de razón: no compiten en igualdad, aunque han vivido muchos años de monopolio. Ahora lo que piden es mantener su coto en un mercado libre, global y digital.

Centran sus iras contra el gobierno autonómico y dejan que se vaya de rositas el ministro -y responsable- de Fomento, el señor Ábalos, que se borró desde el inicio de un asunto que claramente afecta a todo el territorio nacional. Y escribe esto un cliente diario del taxi.

El Astrolabio ( ABC )