En mi pueblo se dice que a cada cerdo le llega su San Martín, es decir la fecha en que se matan los cerdos, para aprovechar sus ricas viandas para el crudo y largo invierno.

Y a Ábalos parece que le ha llegado su San Martín, aunque en su caso no creo que haya nada que aprovechar.

Este siniestro individuo, de aspecto patibulario y tabernario, mal educado, arrogante, estúpido, en una palabra, ha muerto políticamente, víctima de sus propios errores: la compra de 13 millones de mascarillas, a más de 3 euros por unidad, haciendo el negocio del año, con la “mediación” de una empresa zaragozana, “Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas”, S. L., y la entrada ilegal en España de 40 maletas traídas por la vicedictadora venezolana, Delcy Rodríguez…

Ábalos es un tipejo de lo peor que ha dado la PSOE, y cuidado que ha producido gentuza, sin oficio ni beneficio, bueno, en realidad con muchos beneficios, pues todos han ido a por el dinero público al grito de “el dinero público no es de nadie”, siguiendo la doctrina de Carmen Calvo, pensando que es una “res nullius”, de la que puede hacerse propietario la primera persona que lo coja.

¡Y ya lo creo que lo han cogido, pero no en la acepción argentina de “coger”, es decir joder, aunque en realidad es similar, pues nos han jodido a todos, al quedarse con el dinero público!

Quiero pensar que he participado, aunque sea someramente, en la caída de Ábalos, en su San Martín, aunque en este caso, repito, no podremos aprovechar nada, pues el dinero estará desaparecido, del contenido y destino de las 40 maletas nada se sabe, y de los grandísimos beneficios de los 13 millones de mascarillas, tampoco.

Hace poco decía el principal empresario importador de material sanitario que, en China las mascarillas podían adquirirse a 6 céntimos por unidad… ¡Pues Ábalos las compró a más de 3 euros por ejemplar, fíjense lo “listo” que es, y digo listo, no inteligente, que es otra cosa!

Ábalos consiguió exonerarse de las responsabilidades penales correspondientes, pues el Tribunal Supremo en los dos casos se negó a investigarle, pero de lo que no ha conseguido librarse ha sido de sus responsabilidades políticas…

Y es que Dios escribe torcido, aunque a veces no lo entendamos, pero la verdad termina aflorando.

Sánchez no puede permitirse tener en su gobierno a un presunto chorizo, que podría acabar sacándole los colores, y dejándole a la altura del betún, que en realidad es su auténtico nivel.

La opinión pública ya ha tenido conocimiento de estos hechos, vid. mi libro “El virus socialista de Ábalos, Chanchullos del dinero público”, que ya va por la segunda edición, y a la venta exclusiva en Amazon, y la Oficina Antifraude de la UE, Unión Europea, ha recibido las denuncias pertinentes, firmadas por el que suscribe, que yo no hablo a humo de pajas, ni soy el típico chulo de barra de bar, que habla mucho, y luego no hace nada.

Yo hablo, digo lo que voy a hacer, y lo hago.

¡Adiós Ábalos, y no digo que te vaya bien, pues son lo siento, en absoluto!

Sólo espero que recibas lo que mereces, que no será nada bueno, por supuesto.

Sic transit gloria mundi, o lo que es lo mismo, vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Repito como empecé: a cada cerdo le llega su San Martín…

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de España )