ÁBALOS, ¿ PREMIO CARLOMAGNO ?

Un resumen sencillo del caso Ábalos, por si alguien se ha perdido bajo el ruido y la desinformación gubernamental. En 2017, la UE aprobó una batería de sanciones contra la dictadura comunista que soporta Venezuela. En ellas se prohibía expresamente que veinticinco figuras del régimen de Maduro pisasen suelo comunitario, ni siquiera en tránsito a otros destinos.

El pasado domingo 19, uno de los altos cargos de la lista, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, aterrizó en Barajas en avión privado. El Gobierno de Sánchez incumplió así los acuerdos europeos. Y no solo se inhibió ante su presencia, sino que además la ocultó y envió al hombre fuerte del PSOE en el Ejecutivo, el ministro Ábalos, a cumplimentarla, acudiendo al aeropuerto a hora intempestiva (la medianoche de un domingo).

Además, el encuentro se produjo solo tres días antes de que Sánchez, a diferencia de sus homólogos británico y francés, diese plantón a Juan Guidó y se negase a verlo en Madrid. Ministros comunistas coaligados con Sánchez venían tachando de «golpista» al líder opositor y el vicepresidente Iglesias lo degradó públicamente el día antes de su llegada (algo esperado, porque Podemos contó en su génesis con el oxígeno del régimen bolivariano y existe una deuda).

El paso de Delcy Rodríguez por España, del que el Gobierno no informó, fue destapado por la prensa. El jueves, cuando se produjo la revelación, Ábalos y su gabinete reaccionaron mintiendo. Con su tono habitual, despectivo e irritado, el ministro aseguró que no la había visto.

La prueba de que faltó a la verdad la aportó él mismo enseguida, al corregir su primera versión hasta con cuatro relatos diferentes. Finalmente, el domingo confesó en una televisión amiga que estuvo casi media hora con ella.

Resumen: el Gobierno ha incumplido sus compromisos diplomáticos con la UE y un ministro ha mentido. ¿Y qué ocurre? ¿Reconoce sus errores un Ejecutivo que llegó al poder enarbolando la coartada de la «regeneración democrática»?

Todo lo contrario. El sanchismo ha movilizado a su aparato propagandístico. Tomando al público por una recua de pánfilos incluso intentan vender el desdoro como un éxito. El sábado, Sánchez elogió al ministro mendaz destacando que «evitó una crisis diplomática».

El propio Ábalos retomó el argumento el domingo: «Le he hecho un servicio al país». Ayer, todo el PSOE salió en tromba. La vicepresidenta Calvo habla de «falsa polémica» y haciendo oposición a la oposición culpa de todo ¡al PP! La vicepresidenta Ribera reduce lo ocurrido a «una anécdota».

Óscar Puente, una de las voces más desabridas del PSOE, explica que la crisis de Venezuela -un drama humanitario de primer orden en un país hermano- es solo «el comodín de la derecha».

Lo singular es que la contraofensiva podría tener éxito, merced a la fuerza del monopolio televisivo zurzo. En realidad no sabemos a qué esperan Redondo y Sánchez para proponer a Ábalos al Premio Carlomagno «por servicios a Europa».

Al fin y al cabo, en esta España orwelliana todo da igual si lleva la etiqueta sagrada: «progresista».

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor