ABANDONADOS

Una parte de la sociedad civil  catalana que está siendo perseguida por los delincuentes amigos de quienes gobiernan la Generalitat. Si damos crédito a las amenazas que se  profieren sin pudor,  la vida de algunos está en peligro, como denuncio ayer el portavoz de Ciudadanos en el Parlament antes de ser expulsado.

El gobierno independentista de Torra convive a gusto con terroristas.  Cada día es más arriesgado ser un constitucionalista en Cataluña o un ciudadano que no comulgue con las ideas que  los agitadores del odio  alimentan.

Jair Domínguez – apellido catalán donde los haya-  que se caracteriza por amenazar y pedir la muerte para los españolistas catalanes, desde esa plataforma de propaganda independentista y las redes sociales , ha escrito la siguiente frase:

Habrá muertos y será terrible porque, en el fondo, no nos gusta la violencia. Pero nos han llevado al límite y ahora por fin sabemos que la república no se construye con lacitos y manifiestos, sino con sangre y fuego.

Cuando los delincuentes de corbata y camisa blanca, o parda,  protegen a terroristas,  los contratan para que animen a la violencia desde la televisión, se abrazan con Otegui y  tienen como abogado a un asesino confeso que fue condenado por ponerle una bomba en el pecho a un empresario, el círculo delincuencial se cierra.

Tengo sentimientos encontrados en relación a Cataluña porque  muchas de  mis mejores recuerdos están anclados  en mi memoria y mi piel entre sus calles y sus gentes, en las  risas  y las conversaciones, e incluso en el humo de los cigarros cuando yo cultivaba ese jodido vicio. Cada vez que lo recuerdo me traslado a una época en la que la tolerancia y la convivencia aún no habían  sido heridas de muerte. 

 Pero  con xenófobos y odiadores como Quin Torra  y sus secuaces que agitan el odio,  hay familias y amigos que se han convertido en extraños o rivales irreconciliables,  y creo que esa sima social es tan grande que se necesitarán años para repararla.

Hoy recordaba el portavoz de Ciudadanos  Carlos  Carrizosa que en los tiempos de ETA en el país vasco el gobierno del PNV no se alió con los terroristas ni les animó a que apretaran más como si ocurre con la Generalitat de Cataluña.

La corresponde al gobierno de España garantizar la seguridad de los ciudadanos  catalanes que están amenazados por no ser independentistas,  en un momento en el que el gobierno de la Generalitat ha tomado partido por los violentos.

Diego Armario