Nos están aboliendo la realidad y estamos dejando que nos la abolan. Pretenden que las realidades, pasadas, presentes y futuras sean distintas a las que fueron, son y previsiblemente serían. Nos quieren cambiar la historia y para ello se inventan una otra llamada de memoria histórica, que está inventada del cabo al rabo.

Pero no solo quieren abolir la historia. La abolición afecta a todas las esferas de la existencia: la historia, la sexualidad, la educación, la sanidad, la familia, la naturaleza, la política, la verdad, el periodismo y un larguísimo etcétera.

En esto consiste el pensamiento único: que pensemos lo que ellos quieren que pensemos y solamente lo que ellos quieren que pensemos. Es decir, el totalitarismo más extremo y sutil, la manera de conformar a su imagen y semejanza nuestros pensamientos y lo que es peor, nuestras conciencias. De manera especial los pensamientos, creencias y conciencias de los más jóvenes.

Es ya una realidad que quien discrepe de este pensamiento único es un delincuente. Por ejemplo en las cuestiones de las llamadas leyes de género, aprobadas tanto por las izquierdas como por los partidos que se pretenden centristas ( Cs y PP) en la mayoría de la comunidades autónomas y el parlamento español.

Para ello se inventaron el delito de odio que es el salvo conducto para que todas las organizaciones que siguen los dictados del globalismo puedan ejercer la censura, la autocensura y penas carcelarias para quienes piensen lo contrario. En realidad para el globalismo, todas las organizaciones que son financiadas por los grandes financieros especuladores mundiales, son meros instrumentos para diezmar la población mundial.

Hace muchos años los globalistas han infiltrado, controlan y financian todas las grandes organizaciones mundiales como la ONU y sus agencias, FAO, UNESCO, OMS, DAVOS, etc, que a su vez sostienen organizaciones de ideologías reproductivas estériles.

Así, las organizaciones abortistas, transexualistas, homosexualistas, lésbicas, eutanásicas, son ideologías no reproductivas y por tanto meros instrumentos que usan y manejan a su antojo el globalismo. Se trata de combatir y postergar la natalidad no sólo en los países del tercer mundo sino en todas las naciones occidentales desarrolladas. España, lidera este triste ranking de tener la segunda tasa más baja de fertilidad y la menor tasa de reposición poblacional. Todo, al más puro y trasnochado estilo maltusiano.

Ante todo esto, la ciudadanía se muestra abúlica, pasiva, permisiva, como si con ella no fuese nada, asistiendo impertérrita a la mayor degradación ideológica, cultural y moral que han conocido todos los tiempos que hasta aquí han sido.

Poco a poco la sociedad se ve permeada por estas contra ideologías siendo cada vez más difícil e impensable que las sucesivas generaciones se levanten y adopten posturas críticas, que hoy mismo ya se ven relegadas a minorías intelectuales a las que se ahoga penal y financieramente.

De ahí, las prisas por cambiar las leyes y convertirlas en meros instrumentos para conseguir sus fines. De ahí el ansia de hacerse a toda costa con el poder judicial y derribar la monarquía y la constitución, los últimos baluartes para hacerles frente en su afán de desmembrar España.

El globalismo ya ha logrado dar el salto del pensamiento único a las leyes. Toda la panoplia de consignas ya están contenidas en los corpus legales y por tanto ya tienen el arma para desde la legalidad más impostada -es decir desde la ilegalidad- perseguir a disidentes.

Se acabó la libertad, el discernimiento, la discrepancia, el libre albedrío, la libertad de cátedra, la libertad de pensamiento. Lo que quede de humanidad será una masa aborregada, dependiente económica e ideológicamente, mal alimentada y explotada por unas élites que se han aprovechado de la progresía que tuvo su nacimiento allá por 1968 en las revueltas estudiantiles con el mayo francés y un neo marxismo abanderado por la escuela de Frankfurt.

Quieren crear sociedades débiles que maquillan bajo la etiqueta de abiertas, quieren a las personas como meros humanos sin referencia alguna, desnortados, sin historia, sin valores y sin futuro. El lenguaje para ellos no tiene valor, es un mero instrumento para mentir a mansalva, para decir una cosa o la contraria, que es lo que hace descaradamente nuestro presidente psicópata. Quieren destrozar la familia, el sexo, la historia y hacer que existan tantas identidades sexuales como se quiera y tantas definiciones de familia como venga en gana.

La inmigración ilegal es un ejército barato para destrozar nuestra identidad y la identidad de Occidente desde dentro a coste cero para ellos. Trasladado a la inteligencia, las universidades son instrumentos, primero del marxismo y hoy del pensamiento único y obligatorio. Nuestras bibliotecas arderán como ardió la de Alejandría para no dejar huella de lo que fuimos e hicimos.

Se que me repito en decir esto: España es un laboratorio de ensayo de lo que luego acontecerá en otros muchos países. A dar instrucciones vino a la Moncloa uno de los principales muñidores de esta nueva dictadura mundial, G. Soros, que se plantó ante el psicópata Sánchez a los cinco minutos de haber tomado posesión y que repitió visitas en otras varias ocasiones, así como el psicópata a sus sedes.

Hay mucha gente, periodistas, profesionales, etc que creen que la debacle que nos asola es consecuencia de unos malos gestores -que lo son-, pero se equivocan. Se trata de toda una estrategia milimétricamente planificada a escala global, destinada a acabar con el modelo social vigente hasta ahora. Y lo más importante, acabar con los valores que históricamente se han ido decantando, de los que el principal a abatir es la tradición de de las civilizaciones clásicas y la religión y culturas cristianas.

Nada ocurre por azar. Todo obedece a un mismo engranaje económico, ideológico y cultural despóticos, dictatoriales y liberticidas.

Para confirmarlo, no hay más que asomarse en internet a las webs de los grandes organismos y agencias transnacionales, a la telaraña de empresas, malamente llamadas ONGs, engordadas por ingentes recursos gubernamentales y los grandes magnates -empresas gigantes del IBEX incluidas- que controlan las multinacionales tecnológicas, farmacéuticas, industriales y medios y plataformas de comunicación. Ya no se ocultan y proclaman sus fines a cara descubierta.

Estos grandes especuladores se han valido de las izquierdas que se quedaron sin discurso y que hurtan el debate mediante la aplicación de etiquetas a quien les planta cara. Son sus nuevos lacayos a los que han comprado con dinero y poder teledirigido.

Hoy día, el 95% de los medios de comunicación mundiales están en sus manos y la mayor censura que practican es la del silencio. Solo existe lo que ellos quieren que exista., por eso quieren abolir la realidad, la pasada y la presente y cambiarla por la suya esperpéntica.

Jose Enrique Villarino Valdivielso  ( El Correo de España )