ABRAN EL PARLAMENTO

Urgía abrir el Parlamento. España no podía prolongar por más tiempo la situación de excepcionalidad política, con un Gobierno eximido del control de la oposición en ambas cámaras. Batet al fin cedió al sentido común y democrático.

Necesitamos información, más allá de las monsergas maratonianas de Sánchez, sin gracia ni empatía para llenar tanto espacio en la televisión pública.

Tedio político aparte, porque hastío hay mucho, la democracia también requiere de su respirador, que en este caso es la actividad parlamentaria.

Que se haga con todas las cautelas y medidas preventivas razonables, pero que el Ejecutivo responda de una vez a los representantes del pueblo.

Esa soberanía popular no se encuentra dentro del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, eso es un edificio; reside en los 350 representantes que los españoles votamos en las últimas elecciones.

En todos y cada uno. Queremos que trabajen y que nuestra democracia sea profunda y de calidad; no solo formal.

En Madrid, al lado de Ifema, hay un magnífico Palacio de Congresos donde sentar a los diputados a 4 o 5 metros el uno del otro.

No cabe seguir gobernando España sin control parlamentario.

El Astrolabio ( ABC )