AGLOMERACIÓN EN EL CENTRO

Hubo en España tiempos mejores, pero éste es el que hay que torear: la política como arte de lo incierto. «Desfilan los batallones de días azules» (Apollinaire). Llega la primavera electoral; la anuncian los mirlos que escarban en las macetas de mi jardín con sus picos rojos. En el sábado soleado en la Villa de Madrid sólo faltó la flauta de Apolo, la de la armonía, en la presentación Albert Rivera e Inés Arrimadas.

 Fue un cartel de comedia musical. Albert Rivera dijo, y quizás acertó, que Inés Arrimadas es la mejor mujer de la política española, la más preparada y la más valiente. Se situó en el carril del centro. Me cuenta un dirigente de ese partido que lo de la foto de Colón fue una encerrona que le tendió Pablo Casado, diciéndole que no subiría Santiago Abascal.

A pesar de sus juramentos de que jamás pactarán con Sánchez, hay quien, dentro de Ciudadanos, imagina que si sacan más votos que el PP formará gobierno, y si no, después de varios meses de vacío de poder se inclinaría por un gobierno de centroizquierda.

Centro, centro, cuántas mentiras invocando tu nombre. Hay empujones para adelantarse, chocando en el sorpasso centrista. Los del PSOE también buscan ese carril. En su periódico El socialista escriben: «Casado y Rivera han decidido abandonar el centro y competir con la extrema derecha. Quieren que arda Cataluña, que arda España. De sus cenizas sacarán un puñado de votos».

Los partidos españoles buscan un carril vacío, ocupado ahora por los populistas y los ultraderechistas con la narrativa del clic. Se esfumó el centro y sólo queda izquierda en Andalucía, en Portugal y en Grecia. Las democracias que gobernaron la Europa de la posguerra están siendo borradas de la tierra. El PCE y amigosinvitan a una asamblea, el día 23 de marzo, en San Bernardo.

Habrá una jornada de reencuentro y encuentro a fin de empezar a debatir sobre la necesidad de organizar una cultura social frente al fenómeno que se da en gran parte de Europa y que empieza a darse en España: el auge de la extrema derecha y el retroceso de la izquierda transformadora». El populismo ha atropellado al centro y a la izquierda.

Decía Adolfo Suárez en la Transición que pertenecía por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que deseaba hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación. Los políticos de hoy predican la concordia, el centro y buena fe y son enemigos de las tres. Todos hablan de moderación y todos se desgañitan, insultándose. Las elecciones pondrán a cada uno en su carril verdadero.

Raul del Pozo (El Mundo )