AGRAVIOS TERRITORIALES

Entre los rasgos que evidencian la crisis de la izquierda española se encuentran su fascinación por el nacionalismo y las políticas identitarias, y su gusto por discriminar a determinados españoles. Menuda izquierda. En realidad, lo que les obsesiona es el poder, aunque tampoco saben muy bien para qué lo quieren. Para mejorar la vida de los ciudadanos, desde luego que no.

La arbitrariedad con la que actúa la ministra de Hacienda en Andalucía y en Murcia, mientras se privilegia a Cataluña y País Vasco, nada tiene que ver con las ideas que alentaron históricamente el concepto de igualdad que tanto invocó la izquierda en décadas pasadas.

Ahora se encuentra en un atasco ideológico, aunque la paradoja consista en que está gobernando. ¿Pero a qué precio? Es muy probable que la izquierda tarde lustros en volver a presidir España después de Sánchez.

Va a dejar la tierra tan quemada que recuperar el crédito del electorado les resultará harto complejo. A la derecha, al menos, le queda el valor de la defensa de la libertad. Esa que, decía Hugo Grocio, no admite divisiones.

El Astrolabio ( ABC )