AHORA, 280 CARACTERES

De la Red manan constantemente noticias y calumnias. Navegar es respirar en el universo, visitar bibliotecas. Puede convertirse en una forma de protesta o un medio de estar informado. Los psicópatas participan en linchamientos; los masocas pueden sufrirlos. Los fisgones tienen la oportunidad de ir de mirones o tomar la palabra en mítines y asambleas. A partir de hoy, hay barra libre para expresarse: Twitter aumenta el límite a 280 caracteres para todas las cuentas. Los tuiteros tendrán el doble de espacio para practicar el corso, lanzar memes, escribir cartas de amor. La agitación política tiene más espacio aunque no más tiempo; porque para sintetizar se precisa más reflexión que para enrollarse.

En estas semanas hemos comprobado como la rebelión nacionalista ha degenerado en el discurso del odio y ha estallado en las trincheras de las redes sociales. Los agitadores están envenenando la convivencia. Hoy mismo la huelga reaccionaria ha sido descrita al segundo en Twitter. Quizás haya despertado de la hipnosis a los ciudadanos catalanes que aún crean que el nacionalismo es democracia y no imposición, adoctrinamiento, opresión. Estos energúmenos intentan llevar su putsch hasta el final, aunque se hunda Cataluña o España o el mundo entero. Hemos seguido a través de la Red las invasiones del AVE, los piquetes, las soflamas, las coacciones. Algún tuitero nos recuerda que el que ha convocado la huelga es el mismo “hijo de puta”, el asesino que mató a un empresario atándole un explosivo al pecho.

Hemos seguido en vivo y en directo la ascensión del nacionalpopulismo. Quizás el intento de sedición haya aclarado las ideas de los que no creían que están hundiendo la economía, la convivencia y la democracia.

El aumento de caracteres será una ocasión para encauzar la hipergrafía, ese trastorno que consiste en la necesidad de escribir constantemente. Para mucha gente escribir es un placer, para otros una terapia; algunos invaden iracundos las cuentas con la canción de la ametralladora para defender su equipo, su partido, su caballo. Pero los mensajes de la mala leche son compensados por los alardes de ingenio y de talento.

“Nerón quería que Roma fuera honrada: así podía robar él solo”. Esto es un tuit temprano que en aquel tiempo se llamaba epigrama; lo escribió Marcial, nacido en Calatayud, fue uno de los grandes satíricos en la Roma de SénecaVoltaire, famélico con peluca, Quevedo o Ramón Gómez de la Serna escribieron precisos tuits-epigramas porque sus textos eran cortos, sarcásticos y por derecho. El tuit lo clavó Iriarte: “A la abeja semejante / para que cause placer / el epigrama ha de ser / pequeño, duro y punzante”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )