AHORA SÍ…O NO

Le han pillado con el carrito del helado y ha respondido como todos los de su clase: «Lo han hecho otros antes que yo». Cuando debería ser razón suficiente para que él no lo hiciese, pues las circunstancias son otras y las normas mucho más estrictas.

Pero reformar a Pedro Sánchez, que prometió convocar elecciones al llegar a La Moncloa y lo alargó cuanto pudo, es pedir peras al olmo, por lo que vamos a dejarlo, y centrarnos en que, por primera vez en la España democrática, la Junta Electoral ha abierto expediente a un presidente por usar la residencia oficial para hacer campaña para él y su partido.

Que es tan grave como haberse llevado dinero publico, al tratarse de apropiación indebida de espacios y signos del Estado para lograr ventajas sobre sus rivales electorales. Claro que si comparte la opinión de su vicepresidenta, para quien el dinero publico no es de nadie, se acabó la discusión.

El caso es particularmente grave dado el momento crítico que atravesamos. Dar una entrevista a un importante medio catalán cuando Barcelona está medio tomada por los estudiantes independentistas, para pasar sobre ascuas por el contencioso y explayarse en el resto de los asuntos no es sólo publicidad encubierta, es engañar a la gente, ya que lo único que ha hecho Sánchez es empeorarlos.

Tomen el de los estudiantes acampados ante la vieja universidad hasta que se ponga en libertad a los líderes del procés condenados y, como recompensa, se les convalidan sus acampadas como clases para un examen final que incluya el entero curso.

Me recuerdan los «exámenes patrióticos» de finales de la guerra, al que muchos acudían de uniforme y su estrella de alférez provisional ganada en el frente, ¿Quién se atrevía a suspenderles? ¿Es ésta la Cataluña que quiere el nacionalismo? Al parecer, sí. Y eso es sólo anecdótico porque mucho más grave es que el PSOE ha vuelto a incluir el federalismo en su programa electoral ¿Qué significa eso?

Pues significa que vuelve a defender una estructura territorial de España como «nación de naciones», que no aparece en la Constitución, donde sólo se admiten regiones y autonomías (hoy todas), y abre las puertas a la república como forma de Estado.

Y, encima, como paraíso digital (fiscal). ¿Cómo acabaría la Tercera República Española? Si tenemos en cuenta que la primera acabó con un general entrando a caballo en el Congreso, o poco menos, y la segunda, en una guerra civil, podemos irnos preparando. Y todo porque Iceta llamó a Sánchez para decirle que perdería Cataluña si no lo hacía.

Como vamos a perderla es con sus manipulaciones. El doctor con una tesis hecha a base de retazos de otros autores sin nombrarlos, usa ahora La Moncloa para dar poco menos que un mitin a través de una televisión catalana. En el fondo, es un ingenuo.

Al nacionalismo no se le gana haciéndole concesiones. Al revés, se le confirma en la idea de Torra: de que apretándole, se logra la independencia. ¿Qué hemos hecho para merecer esto? Elegirle.

José María Carrascal ( ABC )