AHORA TOCA ORGANIZARSE PARA SALVAR LO SALVABLE

Las víctimas que recordó Abascal en su discurso. Yo también las recordaré:

Partiré de un par de matizaciones al discurso – excepcional, como casi siempre, digno de Blas Piñar como lo elogió el mismo Pedro sin darse cuenta – de Abascal en la sesión de la investidura. Abascal recordaba tres hermanas americanas violadas por tres afganos en la noche del fin de año.

Ciertamente, el titular de la noticia aparecido en la prensa invitada a la indignación desmedida: “… en una vivienda del barrio de Santa Eulalia”. Pero leyendo la noticia resulta que esa vivienda era la vivienda alquilada de una de las jóvenes, lugar al que invitaron a los tres afganos implicados.

¿Violación? Al parecer, sí, y denunciable, por supuesto. Además, en el contexto lamentablemente acertadamente apuntados por Abascal: “Para algunos, las víctimas solo tienen importancia cuando el autor es hombre y español. Por eso, quiero hacer un repaso de lo que llevamos de año…”

Pero mi juicio sobre la chica y sus hermanas que invitan a su piso a unos jóvenes recién conocidos, no es de ser una “mona” como la calificaba su casera. Esa actuación, de invitar a su casa a unos chicos después de unas copas de Nochevieja, considero sumamente imprudente. Y da la impresión de que uno de los objetivos era placer carnal sin ninguna finalidad más. También parecía que el emisor y el receptor del mensaje no compartían el mismo código de comunicación.

En resumen: una visión moral de la vida que desapruebo totalmente, tanto en un caso como en otro. Creo que hasta la razón natural me da derecho a ello.

En cierta relación al tema, comentaré el caso de una chica de 14 años en Valencia, que según su testimonio voluntariamente se fue a un hotel con un colombiano de 27 años. Según ella, tuvo relación sexual voluntaria con este sujeto – algo que él niega -, culpable claro está por varias razones, una de ellas porque el límite legal de edad para la relación sexual consentida es de 16 años.

Entonces nos preguntamos: ¿por qué en tantas instituciones educativas se habla a menores de relaciones sexuales como si fuera una necesidad incuestionable fisiológica, pasando completamente de toda cuestión incluso legal, y hasta repartiendo preservativos? (Como en este artículo de El País de hace 31 años, presentando como víctima a un profesor que la institución educativa entonces no le dejó cumplir sus intenciones.)

El sexo, el sexo, y el sexo se ha convertido en uno de los máximos mandamientos del nuevo paradigma cultural. ¿Y cuál es el resultado de ese frenesí, nos preguntamos? Les importa un pimiento que inciten a algo incluso ilegal, no solamente a lo que los cristianos llamamos simple y llanamente fornicación. ¿Qué esperar entonces de jóvenes expuestos indiscriminadamente a esa carga doctrinal?

Necesitamos pues el cambio de rumbo. Eso es justamente lo que quiero decir aquí. Necesitamos otro foco de irradiación y cultivación, de gente educada, culta, patriótica, sana, comprometida, amante de la herencia y vida cristiana, de todo lo valioso que de España hizo una nación grande.

Para ello hacen falta líderes que en todo barrio o población con gente suficiente montarán conferencias, cursos y talleres culturales y deportivos de todo tipo, pero sobre todo presenciales para ir formando una nueva generación que en las décadas anteriores se omitió formar. Por haber perdido la batalla cultural, por haberse entregado sin lucha, por no haber existido ni ganas, ni visión necesaria.

“Es que no sé qué y cómo hacer”, me contestarán algunos. Les recordaré la receta del comunista italiano, Antonio Gramsci. “La única forma que tenemos para hacernos del poder como comunistas, no es lo que hizo Marx. Nosotros debemos infiltrarnos en la sociedad, infiltrarnos dentro de la Iglesia, infiltrarnos en la comunidad educativa, lentamente e ir transformando y ridiculizando las tradiciones que se han sostenido históricamente, a fin de ir destruyéndolas y formando la sociedad que nosotros queremos”. ¿Me pilláis? ¿Sabéis ahora lo que quiero decir? Pues justamente lo que dijo Gramsci, pero en el sentido contrario, claro está. Pero ese es el camino: ir formando células sanas en la sociedad. Los resultados vienen como consecuencia.

Ahora los tiempos han cambiado. Ya hemos recibido y encajado demasiado golpes, y ya no se puede decir que no sabemos de lo que van los que están enfrente nuestra en esta batalla cultural.

Urge organizarse de forma eficaz. Se buscan líderes para dirigir asociaciones, plataformas y agrupaciones correspondientes. Apúntate y empieza.

Milenko Bernadic ( El Correo de Madrid )