AHORA VAS Y LO CASCAS

Patrícia Wulf es por ahora la única dama del bell canto que después de poner en su curriculum que “tuvo la fortuna de haber cantado ópera con uno de los mas afamados artistas como Placido Domingo”, ahora va y lo casca.

Como es habitual en estos casos las estrellas del espectáculo esperan a llegar a viejas para contar sus pecados de juventud y mientras están en el candelabro, que diría otra que cualquier día se apunta al Mee Too, callan cuál barraganas, follan cuando se tercia y con quien les apetece o conviene, disfrutan de sus sustanciosos contratos, y al final se apuntan a la cofradía del Santo Reproche.

Posiblemente desconocen los casos de las mujeres no famosas que han sufrido acoso de verdad y que lo han denunciado, o le han calzado una hostia al jefe pastoso y baboso, o se lo han contado a algún familiar o amigo para que lo haga en su nombre, o han perdido su trabajo o han sufrido en silencio porque nadie las ayudaba.

Pero hoy no voy a hablar de las mujeres sin poder que son víctimas de los poderosos, sino de las mujeres poderosas y ricas que cuando su fama declina junto con algunos de los encantos que utilizaron como reclamo, recuperan su minuto de gloria señalando con el dedo acusador a quien, según dicen, las acosó en los tiempos en los que ellas lo consentían pero no aportan pruebas, ni testigos de esas conductas impropias.

Las oportunistas de tertulia o las supuestas feministas de guardia que incendian la pira crematoria en la que quemar sin pruebas al famoso elegido, siempre están prestas a ejercer de sacerdotisas del sacrificio , y no se conceden a sí mismas unas horas para informarse ni le otorgan al personaje bajo sospecha el beneficio de la duda.

El consumo de famas destrozadas es más urgente que la constatación de los datos.

Yo en este momento, como cualquiera que se haya interesado en leer lo que se han publicado y recopilado sobre unos y otras, necesito aún más tiempo para acercarme medianamente a lo que podría ser verdad, lo que no, y las razones que explicarían la intencionalidad y oportunismo de una noticia incompleta y tal vez inspirada por una organización sectaria en la que estaban inmersos familiares de Placido Domingo.

Hay asuntos que no pueden ser tabúes y por eso atreverse a hablar de cualquiera de ellos es un deber contra el que pretenden luchar la repugnantemente corrección política y el contagioso miedo.

Diego Armario