Sin duda es desproporcionado el odio que acumula y se ha generado hacia este singular personaje criado en las calles de Vallecas (Madrid). Pablo Iglesias es sin duda el cabeza de turco del desgobierno y la falta de liderazgo presidencial que sufre España.

El tal “Chepa” no es más que el listillo del barrio que encuentra un modo de vida que en pocos años lo convertirá en un nuevo rico, ese será  su objetivo, vivir como los ricos y en su recorrido probar distintas féminas, meta que alcanza sobradamente en pocos años.

Eso es hasta loable si dejamos a un lado lo opuesto de su discurso populista con la vida que él lleva, la vida de un rico que va y viene en coche oficial, vive en una mansión de lujo rodeado de múltiples sirvientes, estando protegido las 24 horas del día por decenas de guardaespaldas –guardias civiles– que le salen gratis y que pagamos todos, todas y todes.

Pablo Iglesias idea un partido populista, va a Venezuela, ve que allí ya lo han montado, retoca el invento, y vende esa idea, la de exportar a España el bolivarismo al objeto de dinamitar el bipartidismo, sobre todo el cortocircuitar las críticas que la derecha del PP (Rajoy) viene haciendo a la masacre que se vive en las calles de Venezuela en la que el tiro en la nuca sesga la vida de jóvenes opositores.

La idea del jorobado causa grande alegría en los dirigentes políticos de Caracas y destinan el dinero suficiente para que “Ni Unidas Podemos” inicie su andadura política en la Madre Patria de la mano de Pablo Iglesias.

Ni Unidas Podemos logra unos resultados excelentes basando su programa en el lema “acabar con la Casta”, además, sus dirigentes prometen un modo de vida modesto e incluso destinan parte de su sueldo al partido.

Pero el salto exponencial que dará el “Chepa” no viene del dinero robado a los venezolanos, no, sino de servir de apoyo, muleta y soporte a un personaje aún con menos escrúpulos, absolutamente inadecuado a su tarea, incompatible con las funciones de liderazgo, caótico en su deriva narcisista que, como país, nos conduce al desfiladero.

 En esto, Pablo el de Vallecas se vende a un personaje cuya meta no es el dinero, sino ser Presidente, moncloar, figurar, dar cochazos y falconazos…cuando ser Presidente no es nada en sí, si dicho cargo te señala de por vida como un bulto, un estorbo, léase Zapatero.

Iglesias no es más que un engañabobos, un liante, ahí termina el jipi. Un cuentista que encarna al listillo de un barrio humilde que ve un modo de progresar en la vida tanto en el dinero venezolano como en el ansia de figurar de Sánchez, disfrazando, ocultando estos dos hechos basales en sus homilías de curita de barrio obrero, un discurso simplón de salvador de pobres almas pobres… con esa pose de empanado que reclama con urgencia dos buenas hostias (bofetadas) para que despierte, sus manitas caídas a modo de bondad corderil, ese tono de voz artificioso, sin altibajos y tan monótono, una nana para incautos e inocentes, okupas, rateros, porreros y demás coleguillas, güena gente que lo único que desea es vivir sin trabajar, votar a quien lo mantiene con una paguita y en un piso okupado.

El “Chepa” no es el problema, ahorcarlo es un gran desperdicio en cuerda y también una pérdida de tiempo que podemos dedicar a leer o a pasear. El verdadero problema, el núcleo del asunto, es el tal Pedro Sánchez, un maniquí sin escrúpulos que con tal de moncloar es capaz de rodearse de quien sea, como sea y al precio que sea.

Más chulo él que una perdiz, tan chulo e irresponsable que no actúa frente a un virus que  recorre el país, pues al parecer no es un problema del su Gobierno, un problema de la nación, sino de cada Comunidad Autónoma en particular.

Digo yo que, tras haberle perdonado 50.000 muertos, ahora, los muertos que se produzcan tras las indecentes vacaciones de este pájaro, debidos a su pasotismo inmoral y estructural, digo que habrá que apuntárselos a él, ¿no?

José R. Barrios ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor