AL BOTE CON ÉL

Hay que meterlo en el trullo,
previa estancia en el banquillo:
afearle su chanchullo
y enjaularlo como a un grillo.

¿Es o no de Perogrullo
encerrarlo en un castillo,
con el extra , por capullo,
de una bola en el tobillo?

Ese extremo desparpajo
se le va a cortar de cuajo
en su celda de cartujo.

¡Ójala que se haga viejo
disfrutando, por pendejo,
nuestras cárceles de lujo!

Monsieur de Sans-Foy ( Libertad Digital )