AL EVIDENTE DESQUICIAMIENTO DE LOS SEPARATISTAS

El uso indecoroso que los independentistas están haciendo del atentado en Barcelona con la ciudadanía aún consternada y algunas víctimas aún sin identificar prueba hasta dónde llega el delirio de quienes han situado a Cataluña en el abismo político a costa de desatender los problemas reales de los catalanes.Convertir un atentado en un instrumento para hacer propaganda de la causa secesionista es sólo una muestra más de la forma burda de hacer política que se ha instalado en Cataluña.

El oportunismo del Govern ha quedado retratado en las palabras de su consejero de Interior, Joaquim Forn, distinguiendo entre víctimas catalanas y españolas o en la actitud de su consejero de Exteriores, Raül Romeva, presentándose en las televisiones extranjeras como ministro de Asuntos Exteriores de Cataluña.Una pretensión que, recordemos, ya fue tumbada por el Constitucional cuando prohibió llamar a su consejería Departamento de Asuntos Exteriores.

Acaparando así el protagonismo ha tratado de salir al paso el Govern del bochorno que ha supuesto para el president guardar las formas en los actos de Estado para condenar la masacre y homenajear a las víctimas. Una actitud que contrasta con la del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el Rey, que han estado a la altura de las circunstancias y respaldados por la ciudadanía que recibió a Felipe VI al grito de «Visca el Rey».

Los socios de Puigdemont también se han desenmascarado. La CUP se plantea no ir a la manifestación de condena del próximo sábado si acuden Rajoy o el Rey. Su único afán es debilitar hasta destruir el Estado y la ley, aunque en este momento la ciudadanía reclame unidad frente al terrorismo.

El Mundo