El fracaso de la negociación entre el Gobierno, la CEOE y los sindicatos para alcanzar un acuerdo que prorrogue los ERTE más allá del 31 de mayo supone una decepción que deja en la incertidumbre a más de 300.000 trabajadores que aún están en esa situación laboral por la pandemia.

Probablemente, y si no hay un pacto ‘in extremis’, el Consejo de Ministros los prorrogará de forma unilateral en una reunión extraordinaria en los próximos días.

Pero esta vez, ya sin cumplir con lo que justamente reclaman las centrales sindicales y los empresarios.

Al Gobierno se le agotan los fondos y las ideas, y su obsesión por el recorte se ha convertido en recurrente. Antes prometía que nadie quedaría atrás.

Ahora pretende pagar menos, penalizando así a empresas y trabajadores, sin que además aumenten las listas del paro.

Una imposible cuadratura del círculo.

ABC