Al límite

LOS FINOS analistas de la actualidad pronosticaron/pronosticamos hace una semana que Rajoy, con esa habilidad innata de resolver los problemas llevándolos al límite, se había asegurado agotar su mandato. Dice que esa es una de sus máximas políticas, responder a la confianza que le otorgan los ciudadanos hasta el último minuto. De una manera o de otra, con un apoyo o con otro, el debate de los Presupuestos cumplió con sus dos requisitos: ser largo y tedioso y acabar con la imagen de un ministro de Hacienda feliz recibiendo los parabienes de sus compañeros de Gobierno y de partido. Montoro, que lleva al día la cuenta de Presupuestos que ha sacado adelante como secretario de Estado y como ministro, grabó una muesca más en la culata de su revólver, disfrutó de su momento, y descansó.

El camino para terminar la legislatura estaba allanado. El PNV lo había dejado expedito tragándose su exigencia de levantar el 155 en Cataluña, pero lo hacía «por responsabilidad» y porque ya sabían que el dichoso artículo iba a caer de manera «inminente e inevitable». Tenían información privilegiada de Torra y del cambio de planes con su Govern. Pero, como son el PNV, sentaron sus reales dejando caer ese mismo día el borrador de un nuevo estatuto soberanista pactado con Bildu.

Son los nacionalistas vascos los otros grandes especialistas en llevar al límite las negociaciones. Saben que los goles que se marcan en el tiempo de descuento tienen más emoción y se les saca más partido. Hoy, en el Congreso, vuelven a tener la posesión del balón en el último minuto.

Rafaél Moyano (El Mundo )