AL MENOS, NO DISPAREN AL PIANISTA

A trompicones. Hoy esto, mañana eso otro, pasado ya veremos… Los planes económicos del Gobierno contra la catástrofe que tenemos delante de los ojos van mutando de martes a viernes, según sea el Consejo de Ministros extraordinario u ordinario.

Si llegó a la epidemia sin los deberes hechos (hasta después de 8-M nada anunció), una semana entera le ha costado detallar la letra de los 100.000 millones de euros en avales para dar liquidez a las empresas y que estas puedan pagar las nóminas.

Ayer finalmente extendió hasta el 80 por ciento el aval del Estado a todos los créditos, bien está, pero se le olvidó concretar cuál será el tipo de interés que se aplicará a estos créditos. Eso debe quedar para otro Consejo, como el aclarar de una vez a los autónomos cómo va a quedar lo de sus cuotas. No sé, es como si le hubieran cogido ojeriza a este colectivo, principal empleador del país.

Este enorme lío ha dejado claro que nunca fue una buena idea haber elegido a los comunistas como compañeros de viaje. Podrá quedar pinturero todo eso de la «unión de las fuerzas de progreso» y demás quincallería doctrinal, pero en lo referido a la economía andan a palos, como han reconocido varios ministros y vicepresidentes (hay tantos…) para minimizar el desencuentro: «Un Gobierno que no debate no es un Gobierno».

Lo cierto es que cada discusión debe dejar en la mesa del Consejo de Ministros un ambiente parecido al de un saloon del Lejano Oeste un día de paga a los vaqueros, a sillazos entre la parte podemita y la socialista del gabinete. Y así es muy difícil. Un país entero está a la espera de que el plan quede fijado y que sea lo suficientemente ambicioso. El virus dejará una dura «posguerra».

Enredado en sus tribulaciones, temblequeante quizá por lo que se le viene encima al país, el Gobierno va por detrás de la sociedad y su músculo económico. Ayer se conoció que Telefónica, Inditex, el BBVA e Iberdrola han hecho una entente para adquirir material sanitario conjuntamente, poniendo a disposición de la causa no menos de 150 millones de euros y sus redes logísticas y centros de compra.

Lo han hecho por su cuenta, porque si tienen que esperar a que el Gobierno reúna a las grandes compañías del país encomendándoles esta u otra tarea, mejor que lo hagan sentados. Sería de agradecer que la parte podemita del Gobierno al menos no les insulte, es decir, que mientras se aclaran en el Consejo, no disparen al pianista.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor