Llaman populismo a cuando se dan soluciones simples a problemas complejos pero muchas veces la respuesta a “ qué es lo que hay al otro lado de la colina” es más sencilla de lo que parece. El pueblo en general, y el español en particular, salvo aquellos que ahora y siempre fueron deshechos sociales, está constituido por gente que quiere a su patria y que sólo quiere trabajar en paz y en libertad.

El mal se encuentra en la actual partitocracia de la que viven los que se constituyen en partidos políticos, organizaciones que solo responden a sus intereses particulares y en donde los vividores del cuento maman y maman a costa del españolito medio.

Son organizaciones nefastas que para su pervivencia no dudan en manipular a la población y acaban consiguiéndolo mediante el control de la información. Son organizaciones en las que unos se mantienen provocando divisiones inexistentes entre españoles y otros maniobrando para sustentarse como profesionales al servicio de intereses oscuros provocando y creando diferencias entre regiones que antes no existían.

En definitiva, un conglomerado de vividores del cuento ajeno. Es un sistema perverso que se apoya además en España en un atentado al sentido común creando un reino de taifas donde el cabecilla mediocre de turno recrea un patio particular para su uso privado.

Al otro lado de la colina hay buena gente, un pueblo honesto, si bien manejado y manipulado por una caterva de vividores al amparo de un sistema político partitocrático y taifal que está llevando a nuestra patria al más puro desastre.

Es más que obvio que nuestra nación está enferma: la monarquía se tambalea, la unidad nacional se encuentra en equilibrio inestable y la pobreza e injusticias sociales se acrecientan dando lugar a conflictos que  seguramente veremos este próximo otoño.

Los españoles somos muy dados a la exposición y lamento de todo lo malo que nos acaece pero no son muchas las soluciones que apuntamos. Nos recreamos en la desgracia. Es un defecto nacional. Nos acordamos de Trafalgar pero menos de Lepanto.

Es hora de la aportación de soluciones y para mí la primera es la de la búsqueda de una representación popular alejada de los partidos políticos que solo se representan a sí mismos a la par que la modificación urgente del sistema autonómico.

Ambas opciones son perfectamente alcanzables dentro de la legalidad vigente. El problema radica en que son precisamente los que tendrían que hacerlo el origen del mismo. Ningún vividor se hace el “harakiri” voluntariamente. ¿ Entonces ? Buena pregunta.

La respuesta esta quizás en la historia como , por ejemplo , en 1808, cuando vendidos y entregados al francés el Rey, las clases ilustradas, la nobleza y el ejercito tuvo que ser el pueblo llano el que dijo basta y se alzó contra Napoleón. Pero ese pueblo, especialmente el que se halla al otro lado de la colina, necesita un liderazgo que le empuje desde la verdad.

Me niego a demonizarlo pues es mi pueblo, me guste o no, y hay que acudir a él. Hay que contarle y recordarle que hubo un tiempo, no muy lejano, cuando fue posible la armonización entre el capital y el trabajo y se demostró que la libertad económica y empresarial no eran incompatibles con la justicia social.

Fue bajo el mandato de Franco que un ministro llamado Girón de Velasco hizo posible alcanzar esa verdadera libertad. Acercarse a los que están al otro lado de la colina con la verdad en la mano exige apearse de la partitocracia imperante, dejar de pensar en conveniencias políticas del momento y lanzarse a la arena.

La mentira que a través de instrumentos como la inmediata aparición de una Ley de Memoria Democrática nos quieren imponer exige una confrontación mediática y parlamentaria inmediata.

Veremos si así lo hacen los que están obligados a hacerlo y no se esconden otra vez  negándose a la defensa de nuestra reciente historia.

Ya lo hicieron poniéndose de perfil ante la profanación de la tumba del Generalísimo Franco, primera fase de todo cuanto estamos viendo suceder ahora.

Esperemos que ahora sean capaces de ser valientes y capaces de dirigirse no solo a los de la plaza de Colón sino a los del otro lado de la colina.

General Chicharro ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor