AL RIDÍCULO, SOLO IDA

El Gobierno de Pedro Sánchez y sus apoyos dieron la medida de su incompetencia al fracasar el golpe de mano que habían pretendido en RTVE. Dos de sus socios se equivocaron al votar, y otros dos se ausentaron. Sánchez y sus socios se fueron a ese lugar del que no se vuelve, según Tarradellas y Perón: el ridículo.

El 10 de junio de 2010, Zapatero celebró el centenario de la primera acta de diputado de Pablo Iglesias con una anécdota de su primer día en el Congreso: yo, como Pablo Iglesias. Pedro Sánchez piensa lo mismo, pero él se refiere a Iglesias Turrión, no a Iglesias Pose.

Aquel día, ZP descubrió el sentido de la responsabilidad socialista: a su lado, un colega había doblado un folio por la mitad y había escrito en grandes caracteres ‘sí’ a modo de chuleta, para no equivocar el voto. Era junio de 1986 y lo que se votaba era la segunda investidura de Felipe González. A ellos se les iba a escapar la votación de RTVE.

Sin embargo, a Zapatero siguen tratándolo como si fuese tonto. Total, por haber dicho que él es partidario de Soraya, que le parece dialogante, no como Casado, “que no sería bueno para el país”. ¿Es ZP un hombre bienintencionado, realmente interesado en que el PP salve su crisis precongresual? Sus palabras se han interpretado, incluso en el sector de la derecha contrario a la triple S como un argumento irrefutable en favor de Pablo Casado.

Esto solo revela la profundidad de la crisis en la derecha española. No es que la izquierda no haya tenido sus momentos, pero nunca había llegado a ese nivel. También había otra discreción sobre primarias ajenas. El 4 de junio de 2008, cuando Obama se impuso en las encarnizadas primarias que lo enfrentaron a Hillary Clinton, no existía Twitter, pero el gran Pepe Blanco se expresó en su blog: “Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata”. Ahora ya podía decirlo. ¿Qué le costaba a Zapatero esperar hasta el 21?

Santiago González ( El Mundo )