ALCALDES/AS CON EL CULO AL AIRE

Pedro Sánchez acaba de dejar con el culo al aire y desasistidos ante las amenazas de la CUP y otros grupos de desalmados, a sus alcaldes/as  que, con responsabilidad, arrojo y sentido de Estado se están negando ceder los espacios municipales en Cataluña para el referéndum ilegal.  Unos alcaldes y alcaldesas señalados y amenazados por ser garantes del cumplimiento de la ley en la selva de Junqueras y Puigdemont.

Mientras tanto en el parlamento nacional, los diputados de este grupo, salvo cuatro que se han atrevido a romper la disciplina de voto porque son conscientes de la gravedad del momento, han votado en contra de una moción de Ciudadanos en  apoyo al gobierno  frente al desafío independentista.

El ausente le ha dado esa orden  a la jueza  portavoz, que alterna temporadas entre los tribunales y la política, y  ambos se han quedado en su paz jugando al regate corto y mezquino que tan bien saben practicar los políticos menores.

A mí este comportamiento no me ha pillado por sorpresa porque me conozco el percal y me consta que esta decisión preocupa a muchos socialistas que se desesperan con actitudes insolidarias e irresponsables como éstas, que acreditan  el nivel de personaje. Lo peor que puede sucederle a un político es que sea incapaz de interpretar los tiempos que vivimos y confunda hacer legítima oposición al gobierno con ponerle zancadillas en asuntos de estado en los que nos va el futuro a todos los españoles.

En estos momentos no se trata de apoyar al PP sino de colaborar con el gobierno en el tema más grave de los últimos cincuenta años  y dar a la opinión pública nacional e internacional una imagen de unidad responsable.

Hay momentos en la vida en los que no vale ponerse de perfil porque hay que  coger el toro por los cuernos , atarse los machos y demostrar que uno los tiene bien puestos, pero para eso hay que valer,  y no sirve cualquier bandarra.

A veces pienso que si alguna lumbrera científica  hiciese un estudio sobre las características comunes existentes en el ADN de los españoles descubriría que unos nacen con genes y otros solo tienen gérmenes, y eso explicaría  el comportamiento de ciertos personajes que pululan en el panorama político y social del mundo en el que vivimos.

Tal vez los españoles  no seamos una excepción porque en todos los países conocidos existen en el poder y sus aledaños   tipos y tipas parangonables a los especímenes que pastan en este suelo patrio, pero no resulta extraño lo que nos sucede en estos tiempos porque arrastramos una tradición secular.

España, antes de serlo, fue un pasillo entre dos mundos y aquí nos han quedado restos de lo mejor y de lo peor de quienes nos invadieron durante siglos.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor