¡ ALGO NORMAL !

Cada viernes al mediodía me planto ante una tele con un boli y me preparo para el asombro. Y reconozcamos que Isabel Celaá, esotérica ministra portavoz de Sánchez, jamás defrauda. A veces surgen lances de astracán, como cuando intentó emular a Gila: «Las bombas son de alta precisión y no se van a equivocar matando yemeníes». En otras ocasiones se viene arriba: «¡Este Gobierno está regenerando la democracia en todos los frentes!». Cierto, regeneración a tope. Siete ejemplos:

1.-Toma por decreto de la televisión pública para someterla al sanchecismo.

2. -El presidente no votado se niega a informar sobre cuánto costaron los vuelos-fiestuqui de los Killers y a comparecer para explicar las trampas de su tesis.

3. -Intento de anular de facto el Senado -porque el PP tiene allí mayoría-, vulnerando así la Constitución.

4. -Nula reacción ética ante el escaqueo fiscal del ministro cosmonauta, la multa de la CMNV a Borrell y el cachondeo festivo junto a un policía corrupto de una fiscal a la que Sánchez ha hecho ministra de Justicia.

5. -Alianza anticonstitucional para sostener a Sánchez mediante el apoyo de los separatistas que dieron un golpe de Estado hace un año (frenado por el 155 con apoyo de Sánchez, quien ahora se alía con aquellos a los que combatía).

7. -Un socio preferente de Gobierno, Iglesias, que quiere abolir la monarquía y «el Régimen del 78» y busca plácet para los Presupuestos de España en la celda de un golpista.

Ayer Celaá convirtió la rueda de prensa del consejo de ministros en un mitin, algo insólito. Flageló a PP y Ciudadanos, a los que llamó desleales y exigió que no critiquen a Sánchez. Ramalazos autoritarios, que reflejan una forma de ver el mundo: quien no comparte el izquierdismo obligatorio es un mal ciudadano, ergo criticar a Sánchez, epítome del progresismo, es de políticos viles.

Mientras la ministra regañaba a los partidos constitucionalistas, el comunista antisistema Iglesias viajaba a la cárcel para apañarle los presupuestos a su socio Sánchez en una inadmisible cumbre con los golpistas xenófobos presos. De eso, Celaá, ni una queja. Y así discurren los días bajo una impostura no votada que está horadando nuestra democracia.

Por eso retumbó como un toque de cordura y un alivio una sencilla frase del Rey anoche en Oviedo: «Democracia y libertad es lo que representa y significa para España, para el pueblo español, nuestra Constitución». A pesar de la simulación que soportamos, estoy seguro de que una inmensa mayoría de españoles comparten sus palabras (de ahí que Felipe VI sea un objetivo de la izquierda antisistema y los separatistas). Y por eso acabo con lo que me pide el ánimo: ¡Viva el Rey!

Luis Ventoso( ABC )

Viñeta de Linda Galmor