¿ AMA SÁNCHEZ LA CULTURA ?

«Para defender aquello que amas a veces hay que retirarse». El pretencioso mutis de Màxim Huerta se convertía así en el primer daño reputacional del rutilante Gobierno de Sánchez. Su cese no solo supuso la admisión implícita del error de su elección, sino que evidenció que el Ejecutivo renunciaba al mantra tan recitado a lo largo de estos años por el PSOE: «Salvaremos la cultura del castigo a que la ha sometido el PP».

De lo contrario, Sánchez no habría encomendado tal tarea a un candidato a todas luces inapropiado para abordar los retos de la industria cultural. El nombramiento de José Guirao, en cambio, invita al optimismo: hombre de consenso, llega con un impecable currículo de gestión en algunas de las instituciones más prestigiosas de España.

El Mundo