EL AMIGO DE NICOLÁS MADURO

No siempre lo consigo pero procuro no repetirme, y la fórmula es muy sencilla: escribo sobre temas diversos y evito aficionarme a los mismos personajes. Pero existen dos causas que me provocan  incumplir esta norma: no puedo con la estupidez ni con la injusticia,  y en esos casos aparecen en el teclado del ordenador los nombres y las caras de las mismas personas.

Unas veces es el rostro del sectarismo y el odio en Cataluña, representado por tipos que se suceden, en una carrera de relevos, para ver quién hace más daño a la mitad de ciudadanos que no son independentistas, y otras veces  es la cara de tonto a las tres que se le pone al ex presidente Rodríguez Zapatero cada vez que viaja a Caracas para reunirse con el dictador macarra que allí vive a cuerpo de rey, mientras los suyos mueren.

El pasado jueves me encontré casualmente con un amigo del Psoe, que no ostenta cargo público pero que siempre ha estado en todas las salsas del poder y la conspiración de su partido, y me dijo que “ Zapatero ha trincado poco, comparado con Felipe” y que parte de su negocio lo tiene en Venezuela y en algún otro país  de dudoso respeto a la democracia.

A mí esa consideración me trae al pairo, por no decir que me la suda, porque que un político diga una cosa y haga la contraria forma parte de la insana normalidad de este país, pero lo que mi conciencia no soporta es que solemnice la estupidez y la mentira.

No puedo entender  que Rodríguez Zapatero siga apoyando la limpieza de unas elecciones en Venezuela en la que la oposición  no participa – salvo un candidato que le hace el juego a Maduro- , y numerosos líderes políticos, miembros del ejército y algún Obispo como el de Barquisimeto están encarcelados por haber denunciado la falta de libertades y la violencia que ejercen contra la población.

Esas elecciones machadas de sangre y de hambre que no tienen el reconocimiento de la Comunidad internacional por falta de garantías democráticas, están siendo apoyadas y avaladas por un político español entrenado en destrozar y dividir sociedades  y organizaciones  políticas, como la suya.

Algo conozco de este asunto ya que en el año 2011 publique en La Esfera de los Libros “El psoe en llamas”, donde el pirómano era José Luis Rodríguez Zapatero.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor