ANA PASTOR

En la semana de la mujer, nada más oportuno que señalar a Ana Pastor Julián como ejemplo de política comprometida, sin que para ello necesite de aspaviento alguno.

Cada uno entiende el feminismo según le parece. Por algo estamos en una sociedad libre; para esto, como para otras tantas cuestiones, donde la dictadura de lo políticamente correcto nos suele llevar por el desagüe de la imposición de un pensamiento único.

Hay muchas maneras de interpretar el feminismo y Ana Pastor Julián, la presidenta del Congreso en funciones, ha demostrado que se puede ser mujer, mandar, crecer en política, reivindicarse y, todo, sin tener que reproducir un paradigma femenino similar a ese masculino que tantos reproches justos ha merecido.

La representante popular ha hecho muchas cosas, algunas muy relevantes, pero sobre todo ha escrito una trayectoria ejemplar, limpia, comprometida con el bien común y repleta de pequeños hechos, que son, al fin y al cabo, los que terminan cambiando a mejor la sociedad.

El feminismo bien entendido comienza por una misma… o uno mismo.

El Astrolabio ( ABC )