Hasta el CIS, en su último sondeo previo a las elecciones andaluzas del domingo, vaticina un desplome general de la izquierda en las urnas y un desfondamiento particular del PSOE.

A priori, los socialistas aspiran como mucho a mantener los 33 escaños que tienen actualmente, con una diferencia: en 2018 ganó aunque no pudo gobernar, y ahora se sitúa hasta 16 puntos por debajo del PP, que ganaría los comicios con holgura.

Unas elecciones como estas suelen votarse en clave autonómica, pero si algo está concitando Pedro Sánchez a escala nacional es un rechazo creciente.

La preocupación en el PSOE, aún larvada y solo expresada ‘sotto voce’, porque en eso ha convertido Sánchez a su propio partido, es máxima.

Nadie se atreve a hablar en alto, y hay quien espera agazapado a que se dé un baño de realidad que le obligue a reaccionar.

Y ni siquiera superando en algún escaño los 33 vigentes el PSOE podrá refugiarse en los eufemismos.

Es Sánchez quien también se examina el 19-J.

ABC

viñeta de Linda Galmor