ANGLICANISMOS Y DEMÁS DESPROPÓSITOS

A la vista del bajísimo nivel cultural de la clase política en general y del de la mayoría de los miembros y miembras de este insólito gobierno variopinto, en el que no faltan astronautas de menos luces que un barco de contrabando pero fiscalmente astutos, multimillonarias que ocultan su elevadísimo patrimonio inmobiliario, sancionados por tráfico de información privilegiada, plagiarios irredentos, cursis rematados y presuntos delincuentes, hoy me propongo echarles a todos ellos una mano advirtiéndoles con gran amabilidad de algunos de los errores y horrores en los que no deben incurrir so pena de seguir haciendo el ridículo mientras dure su previsible y deseable efímero mandato.

Así por ejemplo y para empezar, aconsejaría a la falaz y multimillonaria ministra de Educación (!) y portavoz del Gobierno (!) que no citara a Aristóteles atribuyéndole una famosa sentencia del gran jurista romano Ulpiano (suum quique tribuere *) si no quiere ser “parto de las llamas”de indignación que suscitaría semejante catetada en un país culto, aunque por desgracia ya no podré evitarle que calificara al gabinete bonito al que desacredita cada día, con entusiasmo digno de mejor causa, de “bloque de granito bien engrasado”, tal vez porque piense que el granito es un mecanismo de relojería delicadísimo que conviene lubricar con grasa de pato, ocurrencias de bar de barrio o aceite de oliva virgen extra.

Para continuar,me permitiré aconsejar a esa jacarandosa Vicepresidenta de tesis doctoral tan sospechosa y ocultada como la de su jefe, ese excelente -aunque frustrado- portero de discoteca poligonera, en la que defiende académicamente exactamente lo contrario del lo que practica políticamente, que no apele en un momento dado a su “árbol ginecológico” y cambie su apellido de Calvo a Calva si sus “conexiones sintácticas” feministas se lo permiten, algo que cabe poner en duda. Al señor presidente, Dcf, le recomendaría que no cayera enl as”trampas caduceas” podemitas porque así lo aconseja “la orden del día” democrática y el “basto territorio” del sentido común.

En cuanto a la señora Ministra de Justicia, además de sugerirle que no vuelva a mentir descaradamente en sede parlamentaria ocultando sus liaisons dangereuses con las cloacas del Estado, al menos mientras siga siendo por tiempo definido y a la espera de la revelación de más episodios de sus villanas andanzas,Notaria Mayor del Reino, para no hundirse, aún más, en las “arenas mojadizas” que bordean los”límites odontológicos” del buen gobierno.

Al resto y muy en particular a las señoras ministras, les recomendaría que no osaran lucir prendas de la Gata de la Prada, que no presumieran jamás detener abrigos de”marta sibilina”, que no siguieran creyendo que un melómano es un amante de los melones y que no se “rajen las vestiduras” como la ministra de Hacienda.

Eviten también términos como “medios odiovisuales”, “anglicanismos” por anglicismos, “vello público”, “civilización precolombiana”, “en vez en cuando”, “ponerse como un obelisco”, llevar”a rascatabla”, hablar del “primor del convento”, aludir al “furor interino”, calificar algo de “graso error”, aludir a “ambos dos”, citar “si la mojama no viene a Mahoma …” y demás despropósitos de uso común entre sandios, badulaques, bolonios, gedeones, sansirolés, mamacallos, tontilocos y tontilocas en general. No creo que sea mucho pedir.

Con estos sabios y desinteresados consejos espero que esta tropa de ignorantes que no tiene recato en desgobernarnos a base de ocurrencias de tonto de la clase y maldades de listillo eviten más ridículos de los que sin duda les quedan “porvenir” en su afortunadamente breve “por venir”.

Melitón Cardona. Embajador de España  ( El cántaro del aguador )

General Dávila