Antonio, vulgo Pedro Problemas, quiere ser rey, pero no puede; Begoña, la pareja de Antonio, quiere ser reina, pero no sabe.

Una vez más, la Corona se muestra como una institución altamente rentable si comparamos lo que cuesta su manutención cada año con la imagen de España que transmite esa pareja, su saber estar, sus dotes de anfitriones consumados y la elegancia de sus formas, tanto en continente como en contenido.

La relación precio-prestaciones de la Corona, pues, es altamente satisfactoria, como supone un gasto mínimo frente al costo del Ministerio de Igual Da o lo que nos cuesta al cabo del año el apoyo de vascos y catalanes en el Congreso de los Diputados, día sí y día no también poniendo la mano, cobrando cada voto que necesita su mecenas, Antonio Problemas.

Conocemos el desaguisado que ha organizado y la ruina a la que nos lleva el tal Antonio, pero hacer de España un ridículo internacional, a manos de la pareja presidencial, eso era algo previsible que podría haberse evitado.

Las imágenes de Begoña sin soltar la mano de Biden e incluso echándole el brazo por el hombro muestran lo que es no tener ni la más remota idea de lo que es representar a una nación y cómo comportarse ante un extraño el primer día que lo conoces, como a la par, Antonio ha parecido más un azafato de eventos que un presidente del gobierno, enseñando su Moncloa, su mesa del Consejo de Menestras -un nido de comunistas y separatistas del que Biden seguro está al tanto-, su Museo del Prado, sin tener la más remota idea en arte frente a damas cultas que habrán callado sus preguntas por no ponerlo en otro ridículo más.

 ¿Y que ha sacado en claro Antonio de la cumbre de la OTAN? Nada de nada, más, al contrario, Biden ha venido a hacer su gestión de estratega a nivel mundial. Ha colocado cuatro barcos en Rota y ha conseguido el compromiso de España de destinar el 2% del PIB a gasto militar. El anciano coloca sus barquitos y saca un pastizal, ¡chapeau, abuelo!

Biden joe como es debido, hace el trabajo que tenía en su agenda, pero Antonio siempre está en con sus poses de galán de tercera en los escaparates del Corte Inglés que lleva siempre con él, ¡alma de cántaro!

 Antonio el azafato, en realidad ha hecho el ridículo más espantoso y ha vuelto a crearnos un nuevo problema. Por hacerse el gracioso y no molestar al resto de otaneros deja a España en una situación desprotegida frente a la inmigración a manos de mafias y a pocos kilómetros de un reino de Marruecos que no cesa de armarse hasta los dientes, ofreciendo a diario a Biden joe su territorio para nuevas bases aeronavales de EEUU.

Lo que aún no me queda claro es que si el morito marroquí invade las Islas Canarias -que ya tiene suyas las aguas-, esos cuatro buques de Rota defenderían a Marruecos o a España, porque eso del “Flanco Sur” lo ha dejado pasar de largo Antonio, que esa y no otra hubiera sido su misión como presidente decente y cabal, no esa otra majadería de ser un azafato simplón, ridículo payasete e inútil gestor de lo público, máxime cuando se trata de un asunto capital, la defensa y seguridad del país.

José R. Barrios ( El Correo de España )