APALANCADOS EN EL PODER

Es extraño que a Iván Redondo no se le haya ocurrido vender la reunión de Quintos de Mora como una iniciativa del sanchismo contra la «España vaciada», porque ayer no se cabía allí de tanta gente como había. Talento ya veremos, pero personal hubo a manta de Dios en el cigarral toledano, un gentío directamente proporcional a las enormes dimensiones del gabinete de los veintitantos ministros, los cuatro vicepresidentes y el mencionado Iván, que manda más que ninguno de los anteriores sin dar explicaciones a nadie, modelo «Juan Palomo». Talento en la gestión -decimos- ya veremos si tienen, pero es indudable que lo ha habido para buscar hueco a tantísimo personal, labor para la que el gabinete se ha devanado

 los sesos creando nuevas secretarias de Estado, subsecretarias, direcciones generales, secretarías generales y lo que haga falta. Y por ello, y porque las cosas hay que llamarlas de alguna manera, han alumbrado neologismos administrativos de todo tipo.

Entre todos los nuevos departamentos campea por su «originalidad» la llamada Dirección General de Políticas Palanca para el Cumplimiento de la Agenda 2030 (así, como suena), dependiente de la Secretaría de Estado para la Agenda 2030 (así, como suena), que a su vez pende del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 (así como suena).

Esto es, tres altos cargos con sus sueldos, sus asesores y su canesú, dedicados a lo mismo, eso sí, parece que solo el director general, el de la palanca, está obligado al «cumplimiento» de la famosa Agenda, tarea de la que supuestamente quedan eximidos la secretaria de Estado y el ministro-vicepresidente segundo. ¿Qué es lo que hace el director con la palanca?

Pues acelerar «el progreso transversalmente y a mayor escala en el conjunto de los 17 objetivos de dicha Agenda»: prevención y lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social; plan estratégico de igualdad de oportunidades; agenda urbana (ojo a esto, una agenda dentro de otra agenda); economía circular (asunto redondo, como Iván); investigación científica para el desarrollo sostenible (que ya hay otro Ministerio de Ciencia, pero bueno); estrategia de la economía social (comercio justo con ínfulas); plan de gobierno abierto (vulgo transparencia); la cooperación española (que también tiene Ministerio) y la Ley de Cambio climático y transición energética, asunto que depende de la Vicepresidencia Cuarta pero, en el lío del montepío que tiene formado el Gobierno, ha terminado apalancada en la Vicepresidencia Segunda.

Dependiente de la Vicepresidencia Primera hallamos también otra perla nominativa llamada Secretaría de Estado para la Memoria Democrática, de la que depende la Dirección General de Memoria Democrática, que es el neologismo con el que se conoce la llamada «memoria histórica» de Zapatero que ya pasa a ser «democrática» con Sánchez y Calvo pero que no tiene ningún órgano palanca que vele por su cumplimiento. Un lástima…

En resumen, entre palanca y palanca, en el II Gobierno Redentor del doctor hay más gente que en la guerra, pues a la proliferación de altos cargos (solo en direcciones generales, 110) habremos de unir los 242 asesores de libérrima designación cuyo salario va de los 52.000 a los 90.000 euros.

Y solo llevamos un mes de Gobierno… La próxima reunión a lo mejor tienen que hacerla en el WiZink Center (el Palacio de los Deportes de toda la vida) porque en el cigarral igual no caben.

Álvaro Martínez ( ABC )