APLAUSOS

Con esas manos que aplaudimos cada tarde es con las que queremos agarrarnos a la vida, esa que ahora sabemos que debemos protagonizar de manera más fiel a nosotros mismos, más leal a nuestros sueños.

Son las mismas manos que invitan a expresar sentimientos y a no reprimirlos para no lamentarnos después de que nuestra existencia haya estado llena de mediocridad.

A través de esas manos, desde el balcón o la ventana, estamos también reconociendo el no haber cuidado suficientemente de nuestros amigos.

Nos damos cuenta de que todavía podemos recuperar con ellos el tiempo perdido. Tal vez nos ayuden a enfrentarnos sin miedo a cambiar todo aquello que no nos gustaba de nuestra existencia, por ejemplo dejar de hacer cosas que detestábamos y que a partir de ahora nos comportaremos al margen de lo que los demás puedan pensar o decir.

En definitiva, esos aplausos, esas manos, esas voces nos permiten tener el coraje individual de expresar nuestros afectos de solidaridad colectiva. Son esos aplausos con los que nos agarramos cada día a la esperanza, al futuro, a la vida.

El Astrolabio ( ABC )