En este frío día de Otoño, me voy a dejar llevar por la nostalgia. Pienso en aquellas maravillosas vacaciones en el pueblo en los veranos, cuando el pueblo todavía tenía vida y bastantes habitantes.  Después ha venido la debacle y hoy la mayoría de sus moradores tienen alrededor de setenta años.
La pandilla la formábamos chicos y chicas del pueblo y gente de todos los lugares de España. Hacíamos meriendas, íbamos a por moras, a cazar pájaros, a ranas….y aunque eran ya los años de la democracia, hacíamos autostop para ir a la discoteca sin temor a que nos sucediese algo malo.
Hoy en día los más jóvenes del pueblo rondamos ya los cincuenta años. No hay juventud y lo que es peor, no hay niños. La pirámide poblacional en TODOS los pueblos de la provincia es simplemente espeluznante. El futuro de la provincia es negro zaíno y esperamos a hacernos mayores y echar el cierre a los pueblos.
Como he dicho en repetidas ocasiones ya no hay tiempo para devolver a la vida estos pueblos y estas regiones. Hay que actuar ya para hacer algo. En mi libro Contra la despoblación ( Europa en la encrucijada) doy mis recetas y medidas de actuación, así que no voy a insistir les en ello. Si que insisto en que hay que aplicarlas ya mismo si queremos obtener resultados.
Esta en marcha un nuevo partido de la España vacía. No esperen nada de el. He asistido a algunas reuniones y todos son gentes de izquierda que quieren devolvernos a la edad de las cavernas.  Le quitarán votos a Vox para después apoyar a Pedro Sánchez y seguiremos igual ad eternum.
Yo voy a intentar reorganizar FE-JONS en Zamora y desde esta plataforma exponer nuestros planes de repoblación. Pero es largo el camino y es tiempo de las esperas ya se ha agotado. No se que más puedo hacer. El libro mío se va vendiendo, pero a un ritmo que no es el suficiente y necesario.
Los partidos de derechas no quieren ni oír hablar de mis reformas pues perjudicarían a las regiones ricas y hay muchos intereses creados. Traté de que Vox se hiciera cargo de mis propuestas pero el resultado fue nulo. Ya solo queda esperar un milagro y que surja alguien en la España vacía con carisma que pueda alcanzar el poder a corto plazo.
En las reuniones del bar hablamos de ello frecuentemente entre cerveza y cerveza. Pero a la hora de la verdad nadie se mueve. Y se nos han adelantado los izquierdosos estos del nuevo partido de la España vacía. Entre labor y labor, entre vino y vino, solo nos queda resignarnos a esperar el milagro.
Pero los altos precios de la luz y de los combustibles están complicando aún más la situación.  Pues los que salían adelante se van viendo abocados a producir por debajo de costes. Todo es negrura en estas regiones y en Madrid nadie quiere verlo ni hacerse cargo de ello.
Solo nos queda la nostalgia de los viejos tiempos. Cuando el campo todavía era rentable y no todos los jóvenes habían emigrado por la mecanización del campo. Cuando nos divertíamos y vivíamos con fé en el futuro.  Cuando íbamos a las fiestas de los pueblos en verano y conocíamos chicas y bailábamos. Cuando todavía pensábamos que íbamos a comernos el mundo y no el mundo a nosotros.
El cielo se ha abierto de repente. Las nubes se han disipado y ha salido el sol. Como un pequeño milagro. Ojalá se produzca el milagro del que les he hablado. La venida de un hombre fuerte que frene los desmanes del capitalismo salvaje y devuelva a la vida estas numerosas regiones al borde del colapso.
Y creo que va a venir.  La situación se está poniendo muy negra en todos los sitios, no solo en las regiones despobladas. Los desmanes de nuestras élites extractivas han vuelto a traer una inflación galopante y el colapso del sistema se ve venir. La gente estará más dispuesta a escuchar las propuestas de alguien audaz y valeroso.
Seguro que Dios nos envía a alguien para arreglar todo esto antes de que sea demasiado tarde. Yo, mientras termino de escribir este artículo, me acercaré al bar del pueblo a tomar un café y a fumar un purito. Hablaré con la gente de todo esto y recordaremos los viejos tiempos.
Cuando nos reuníamos en convites en los que se asaba un cordero, cuando nos enamorábamos,  cuando por medio de nuestros trabajos teníamos una vida digna y no este estercolero lleno de mangantes en el que estamos obligados a desenvolvernos.
Ya ni me acuerdo de cuando fue la última vez en que me emborraché.  Les prometo que si apareciese un César dispuesto a arreglar este desaguisado cogeré una melopea de órdago para celebrarlo. Pero de momento no aparece. A ver si al igual que ha aparecido el sol de repente en el día de hoy, aparezca pronto y nos devuelva a la vida en Castilla y León, Aragón, Galicia, Extremadura, Castilla la Mancha, Asturias….
Como todos los días me espera un trabajo arduo al que le sacaré una rentabilidad pobre. Gracias a Dios que conservo rentas de locales que me dejaron mis mayores. Hombres trabajadores que gracias a su coraje y buena visión nos dejaron una buena herencia. Hombres a los que se les dejaba desarrollar su talento. Mis paisanos no tienen tanta suerte.
Ojalá duren poco esos tiempos duros que acechan en el horizonte.
Manuel Fernández Prieto ( El Correo de España )