ARTADI: CONSENSO O VIOLENCIA

Lo de Cataluña ya no se puede conllevar. Sigue el equilibrio de temores. La lentitud envalentona a los separatistas y desgasta al Gobierno. Dice el bardo: los reinos y las repúblicas son de arcilla, nuestras cabezas están llenas de riña, estamos ofuscados por el rencor. En el caso de Cataluña eso no es del todo cierto. Las dos partes exhiben el catálogo de los abusos. Emma Riverola se pregunta: “¿Cómo se atreve el que se autodenomina president de la Generalitat de la República catalana a compartir en Twitter un mensaje de otro usuario que dice ‘la cultura española es tan violenta que ni los jueces ven violencia en una violación en grupo’?. ¿Con quién quiere dialogar un tipo así, tan lejos de la realidad? ¿Cómo puede estar apoyado por una gran mayoría de diputados un personaje xenófobo, supremacista, de una demagogia tan naif?”.

Los separatistas saben de sobra, aunque lo oculten en sus panfletos, que organizaron una sublevación en toda regla y si el Estado no cumple la ley, y hace que se cumpla, quedará tocado el ala. El Gobierno, no puede, aunque quisiera, sacar de la cárcel a los procesados. Esa circunstancia es la que se ha estancado en un barrizal, “después del tinglado que montaron cuatro arribistas con dinero público” (Paco Frutos). Los que pronuncian el palabro “desimputar” dan patadas al diccionario y a la legalidad. Los del Gobierno y del Govern -antes de nacer, si es que nace-, no están de acuerdo en nada.

Las posturas cada vez son mas divergentes. Los jueces de Madrid y los abogado de Barcelona han visto de forma distinta la misma película de terror. Los defensores de los procesados ven la sombra del general Franco en Cataluña; describen en los periódicos europeos a los españoles como íberos peludos que no respetan los derechos humanos. El abogado de la ex consellerClara Ponsatí ha declarado que condenar a su defendida a 33 años de cárcel equivale a una sentencia de muerte.

Aunque Elsa Artadi llegara con la alfombra de yoga al Palau no practicaría la política de un santón hindú sino los mandatos de Puigdemont, al estilo de Perónen Puerta de Hierro. Ella encabeza la fracción de los que dicen que la lucha por al República catalana sigue adelante; incluso ERC, el partido más pragmático, habla de presos políticos y de exilio. En el otro rodal del conflicto, el juez Llarena insiste ante la jurisdicción alemana que el día 1 de octubre hubo rebelión y malversación. En resumen: las dos partes no están de acuerdo en nada y ya saben lo que piensan los teóricos de la razón de Estado: los conflictos se resuelven por consenso o por la violencia.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor