Buenas tardes

mujermagia

Buenas tardes:

***SI CREES; CREAS***
Para vivir la fantasía,
Para vivir la magia
No tienes mas que sentirla
Sin cuestionar nada,
Despertar el alma niña
Y que duerma la mente anciana,
Romper con la mentira
Egótica y materializada
Renaciendo en la dicha
De la libertad de las alas
…En definitiva…
No tienes que hacer nada,
La cosa es muy sencilla
Para vivir la fantasía,
Para vivir la magia
Solo tienes que sentirla
Sin cuestionar nada.
J.F.S. Bluky

One Comment

  • xcraterh19

    12/06/2017 at 00:26

    Título del comentario.- Magia de las bailarinas.

    Ha pasado la medianoche y mi mente está dañada, quiero curarla con bailarinas. Retrocedo en el tiempo, una boda celta, mi nombre estaba escrito sobre una piedra, una runa.

    En una larga mesa adornado con exquisitas ramas y adornos celtas, se casaba una española y un celta, yo estaba herido en el pie izquierdo, me curaba de un papiloma en la planta del pie, aquella madrugada cuando me quité los zapatos, el pie izquierdo sangraba, di por bueno ese daño.

    Solo dancé en la fila que se hizo, a pesar de mi dolor, intenté adentrarme en el pasado lejano, en los bosques oscuros de Britania y adoré a los robles, me había hundido en la magia de esa fila que recorría la sala del restaurante, en la ladera de la sierra de Guadarrama, madrugada de aquel sábado, y en el exterior la lluvia caí con fuerza, me hizo sonreír, adoro a la lluvia y sobre todo a la tormenta, con el viento la lluvia y el delicado sonido del trueno.

    Me aparté de la fila celta, el pie me dolía demasiado y después tenía que conducir, y fue cuando descubrí la magia de las bailarinas, ella era irlandesa, y danzaba, no, su cuerpo había penetrado en las sombras del movimiento, había veces que solo la veía a ella, ondulando su cuerpo, moviendo su cimbreante cintura, su pareja era un tipo normal, pero ella no, y sin darme cuenta solo la veía a ella, nada comparable con el resto de bailarinas, me engañé, me susurré que ella bailaba para mí, sabía que era el único que apreciaba su danza, yo me había aislado del mundo, de la vida, solo ella existía, la bailarina de traje rojo, zapatos rojos en tono más oscuro y de largo pelo rubio escapaban dos lazos de color azul marino, mi color favorito.

    Ella se soltó de su pareja en medio de la pista, respiraba procurando esconderlo, yo sonreí maravillado y fue cuando me descubrió, miró con intensidad hacia la penumbra de las mesas, donde yo envuelto en su magia me escondía.

    Niahm, conseguí ver su piedra, cierto es que era ella radiante, y cuando huía, pude escuchar que pronunciaban su nombre Niff, ella se volvió y yo escapé, no sabía que decirle.

    Y aquella madrugada investigué su nombre.

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