EL LENGUAJE DEL ABANICO

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EL LENGUAJE DEL ABANICO.

El llamado lenguaje del abanico consiste en una serie de señas que las mujeres de los siglos XVIII y XIX utilizaban para comunicarse con sus pretendientes o amantes.

: Cerrar el abanico lentamente o apoyarlo abierto sobre la oreja o la mejilla derecha.
No: Cerrarlo rápida y airadamente o apoyarlo abierto sobre la mejilla izquierda.
No tengo novio: Abanicarse lentamente sobre el pecho.
Deseo conocerle o tener novio: Llevar el abanico cerrado, suspendido de la mano izquierda.
Usted me resulta simpático: Darse repetidos golpecitos en la mano izquierda.
O informar a un pretendiente de que está comprometida abanicándose con movimientos cortos y rápidos sobre su pecho, o abriendo y cerrando rápida y repetidamente el abanico.
Espéreme: Abrir el abanico despacio y mostrarlo.
Sígame cuando me vaya: Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro o los ojos.
Escríbame: Golpearse con el abanico cerrado en la mano izquierda.
Venga a hablar conmigo: Abrir el abanico con la mano izquierda; contar las varillas pasando los dedos por ellas o simplemente poner el dedo sobre el borde de las varillas.
Estoy impaciente: Juguetear con el abanico o golpear con él un objeto.
Quiero que me bese: Apoyar el abanico sobre los labios.
Cuidado, nos están observando: Mover el abanico con la mano izquierda o cubrirse los ojos con el abanico abierto.
Cuidado, mi familia me vigila: Apoyar el abanico cerrado en la mejilla derecha.
No reveles nuestro secreto: Deslizar el abanico sobre la oreja derecha.
¿Me quieres? Presentando el abanico cerrado.
¿Cuándo te puedo ver? Cerrando el abanico mientras se toca los ojos.

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