Centenares de jóvenes están creciendo con la idea de que los etarras son héroes. Formulada ayer por Consuelo Ordóñez, esta afirmación se sostiene sobre la estadística de unos actos de apoyo a ETA, casi trescientos, que a lo largo del año que hoy acaba han aumentado en un 46 por ciento respecto a 2020.

Con el visto bueno de la Justicia, sensible al legalismo e impasible ante la infamia, los ‘ongi etorri’ convocados para hoy en diversas localidades del País Vasco y Navarra no solo representan un escarnio para las víctimas, sino un ejercicio de apología que normaliza y ensalza la violencia de ETA ante las nuevas generaciones de vascos y navarros.

El doble lenguaje de Otegi y la súbita conversión cívica de los presos de la banda -asesinos en lista de espera para ser beneficiados por el Gobierno del diálogo- no logran tapar el ataque a la convivencia, presente y futura, de unos actos que la Fiscalía y también la Audiencia Nacional siguen tolerando, ajenas a la carga de odio que transmiten.

ABC