“Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

Señores, Wikipedia es un tesoro… pues una joya es esta foto que ofrece sobre los jueces alemanes saludando al Führer Adolf Hitler en una visita que hizo a la sede del Poder Judicial.

O sea, la demostración visual de la entrega de la Justicia a los nazis y la demostración palpable de que los campos de exterminio fueron posibles porque antes los jueces se habían entregado (o vendido) al Poder Constituido… sí, porque ese fue su argumento para justificar su cobardía. «Nosotros no hacemos las leyes nosotros las cumplimos y las hacemos cumplir. Nosotros estaremos siempre con el Poder Constituido y con la Legalidad.”

Según los expertos los jueces alemanes cometieron el error de aceptar como legar el “Decreto de emergencia” que Hitler se sacó de la manga amparándose y escondiendo su verdadero objetivo en la Constitución de Weimar, que dejaba algunos cabos sueltos.

(¿Decreto de Emergencia? ¿Y qué es, o va a ser, la Ley de Seguridad Nacional que ya ha puesto en marcha el Presidente Sánchez? Con aquel decreto llegó la dictadura).

El juez que acepta firmar una sentencia a sabiendas de que es injusta ya es un delincuente, porque luego ya no puede dejar de firmar, aunque con su firma se mande a una persona o a un millón a la muerte o al exterminio.

De ahí la importancia máxima que tiene la independencia de la Justicia para mantener el Estado de Derecho. Porque cuando la Justicia cede al Poder Ejecutivo se acaba el Estado de Derecho.

¿Os dais cuenta, queridos amigos y columnistas de postín, que eso es lo que ya está sucediendo en España?

¿O no fue una “concesión delictiva” que el Tribunal de “1-o” rebajase la pena de rebelión a sedición, incluso en contra de la fiscalía?

¿O no es una concesión “delictiva” que los jueces hayan aceptado los indultos de los condenados de manera ilegal y contra el Tribunal Supremo?

Ya lo dice el refrán: “aunque la mona se vista de moda mona se queda”

La dictadura ya está aquí. No será la del nazi Hitler, pero puede ser, va a ser, la del comunista Stalin.

Julio Merino ( El Correo de España )