España en sentido amplio pero sobre todo la Monarquía tienen que afrontar una prueba de fuego importante, una asignatura pendiente que mientras no se aborde supondrá una losa para la institución: la vuelta de Don Juan Carlos.

Mientras esto no se produzca, nadaremos entre especulaciones interesadas y cuando suceda -qué duda cabe- viviremos días de alta tensión política y mediática.

Pero con el regreso, bajo la fórmula que sea, temporal o definitiva, se podrá dejar de llamar destierro al destierro.

La clave no está en el qué, la vuelta indiscutible, sino en el cómo. Don Juan Carlos es libre, con plenos derechos ciudadanos.

Ahora le toca a él decidir dónde y de qué manera quiere vivir, y tendrá que elegir forzosamente entre esos deseos urgentes que transmite su entorno y la conveniencia para sus intereses personales.

Dicho en plata y para salir del paso, si más pronto que tarde coge un avión, pasa unos días en España y luego retorna a Abu Dabi, el sarampión se habrá superado.

Julián Quirós  ( ABC )