Dicen que “corregir es de sabios” pero este refrán no es aplicable al actual Gobierno de España.

 En la situación económica en la que nos encontramos, con una inflación descontrolada y unos niveles “peligrosamente” altos de deuda y déficit, se prefiere combatir la situación con medidas populistas antes que  crear reformas estructurales y llevar a cabo modificaciones en la política económica actual.

El Gobierno socialpodemita no ha sido capaz   durante  esta legislatura de generar medidas económicas-fiscales concretas y correctas para hacer frente a los problemas de nuestro país. Es más fácil no hacerles frente e ir regalando dinero a modo de “parche”.

Aún yendo en contra de las recomendaciones de las autoridades europeas, las cuales exigen que España contenga el gasto público, el Gobierno decide incrementar el límite de gasto en los próximos Presupuestos Generales del Estado.

Imagino que para la toma de esta decisión no se habrán tenido en cuenta las previsiones negativas de crecimiento económico realizadas por el Banco de España y la Comisión Europea, pero si debe de estar basada en el aumento de recaudación que el Estado ha obtenido como consecuencia de la inflación y de unos favorables datos económicos.

Los ingresos que ha recibido el Estado a través de los impuestos  han aumentando en un 17,1% interanual en el primer trimestre de 2022.

Los ingresos tributarios sobre la producción y las importaciones ( incluyendo el IVA) han ascendido en su recaudación en 38.383 millones de euros( superando en un 19,1% a los datos de 2021). Los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio (incluyendo IRPF) han aumentado su recaudación en un 15% respecto al 2021, siendo aproximadamente 27.857 millones de euros.

En este mes de julio  la inflación ha seguido  aumentando con lo que en medio año lo recaudado por Hacienda ha superado los 100.000 millones.

Al subir los precios del consumo, se ha incrementado también la recaudación mediante el IVA, y al subir el número de afiliados a la seguridad social se ha aumentado la recaudación por IRPF, la afiliación y la base imponible.

Pero ante esta esta situación, el Gobierno no se ha planteado rebajar el IVA  de la mayoría de productos básicos y se niega a deflactar el IRPF, es decir, ha preferido seguir empobreciendo a los españoles a costa de llenar sus “arcas”. Esta es la política económica del  actual socialismo.

Aumentar el gasto público en una situación de desaceleración económica es un “suicidio” para nuestro país, pero viniendo de Sánchez  y sus socios no debería  extrañarnos.

Lo que sea por unos votos.

Eva Higueras ( El Correo de España )