AUSTERIDAD

La austeridad arrastra mala prensa por motivos obvios, sobre todo a raíz de que Rajoy tuviera que arreglar el desastre de Zapatero y Europa nos la impusiera con los hombres de negro.

Sin embargo, alguien debería valorar con justicia esa virtud propia de aquel ser humano que tiende a la frugalidad y necesita cada vez menos, a cambio de vivir más feliz y más libre. La austeridad no es mala por definición, ni tampoco por práctica. Solo hace falta que no sea obligatoria.

Europa nos la quiere decretar de nuevo, en gran medida por culpa del estropicio económico que Sánchez viene cometiendo desde la moción de censura. Un pueblo austero suele ser más fuerte. Lo que no implica que renunciemos a los muchos rostros que el Estado del bienestar nos ofrece.

No nos cansaremos de repetir que la clave es hacer viable esa privilegiada situación de la que disfrutamos los europeos, y los españoles en particular, digan lo que digan las procesiones del santo reproche de la izquierda extrema y de la extrema izquierda.

Cuando les vuelvan a hablar de austeridad, piensen en su aspecto virtuoso: disciplina, rigor, libertad, seguridad en sí mismo y futuro.

El Astrolabio ( ABC )