La sanidad española sigue siendo muy buena. Cuestionarla por las estadísticas del Covid es de una simpleza de análisis que asusta. Antes de poner en duda a nuestros profesionales sanitarios o a nuestra red de hospitales, tratemos de analizar otras cuestiones.

Por ejemplo, el hecho de que España sea uno de los países más visitados del mundo; que Madrid es la ciudad con mayor concentración humana desde Atenas a Lisboa; que los españoles somos tal vez los europeos que más nos interrelacionamos en actos sociales de todo tipo; que la división de competencias en diecisiete autonomías hace más difícil cualquier coordinación, y sobre todo que el Gobierno no se tomó en serio las alertas globales de la OMS, la primera de las cuales data del 30 de enero.

Es como tener un gran ejército pero carecer de estrategia para la batalla. Así pues, más allá de continuar con el aplauso de toda la sociedad a los sanitarios, creo que es obligado, además de justo, seguir reivindicando la magnífica calidad de nuestra sanidad.

Cuando el paso del tiempo nos permita analizar esta tragedia mundial, entre las grandes conclusiones estará la buena medicina de los españoles.

El Astrolabio ( ABC )