AUTOJUICIO

El ministro Borrell no es el consejero de Abengoa Borrell que vendió unas acciones la víspera de que se despeñara su cotización, cosa que sólo él y unos cuantos como él sabían.

Pero no vendió todas sus acciones, sólo unas cuantas, a nombre de su ex. Esto sería sin duda un atenuante si la cosa se llegara a ventilar por lo contencioso administrativo y, al cabo, judicialmente.

Ahora él ha optado por no impugnar la multa para no crear una posible apariencia de «conflicto de intereses» con el Ministerio de Economía. Es una opción moral.

 Podría haber dimitido y defendido su inocencia. Ahora le toca defender su culpabilidad sin dimitir. Los dilemas morales son el pan nuestro en política. Sánchez ha de arrostrar éste.

Pero si para juzgar a los demás se ha de ser imparcial, en su caso se trata de un autojuicio. Elecciones ya.

Tadeu

viñeta de Linda Galmor